lunes, 17 de abril de 2017

Vila-Matas y la novela continua

La editorial Seix Barral lanzó a principios de febrero la nueva novela de Enrique Vila-Matas, Mac y su contratiempo, una obra que completa una suerte de trilogía que no es tal, pues nada indica que lo sea, pero que sin embargo pertenece a un ciclo de tres obras en las que el autor barcelonés reflexiona sobre el mundo de la creación artística y la literatura como arte conceptual, como suerte de instalación donde la idea prima sobre el objeto.La narración de Mac y su contratiempo se sustenta sobre una voz en primera persona que parece charlar con el lector; sí, parece charlar con el lector mientras reflexiona, como si se estuviera tomando unas cervezas con quien le lee, sobre la escritura y su sentido. No podemos decir que se trate de un personaje, pues es solo una voz, la voz de un hombre que se lanza a escribir un diario por primera vez tras décadas dedicado a la lectura. Así las cosas, el lector aparece en la novela como un espía mientras que el escritor lo hace como un repetidor o modificador, desechando de este modo esa aura de superioridad intelectual que envuelve a ciertos autores y reduciendo la creación a un proceso mecánico.  

El asunto de la repetición aparece pues como algo intrínseco a la naturaleza: los días se repiten uno tras otro, con sus mañanas, tardes y noches, y las estaciones, y los años, y los cursos escolares, y así pasa la vida en un bucle que no entendemos y que recuerda el loop con el que programan a los androides de la serie de la HBO Westworld, cuya existencia sirve para que los humanos que acuden a ese parque de atracciones vivan aventuras extraordinarias. En definitiva, Vila-Matas ahonda en su nueva obra sobre una de sus mayores obsesiones: el tiempo, o lo que él llama el círculo del tiempo. Mac y su contratiempo es una deliberada construcción imperfecta que, en verdad, se acerca más a la realidad que las propias novelas realistas, pues el mundo es imperfecto y caótico, y desconocemos su verdadero funcionamiento interno, su metafísica, por lo que solo podemos especular al respecto. La repetición actúa por tanto como paradigma duchampiano que cuestiona todo aquello que damos por hecho. O dicho de otro modo: pone en tela de juicio todo lo que ha sido asumido como canónico.

Algunas voces críticas acusan a Vila-Matas de escribir siempre la misma novela sin reparar que se trata sin embargo de distintos capítulos de una novela continua que abarca toda su obra. Cada lanzamiento es como una nueva temporada de una serie televisiva y eleva el concepto de “novela episódica”, base de la historia de la novela, hasta su última, y más vanguardista, consecuencia. La novela-ensayo que practica Vila-Matas es una novela total que usa todos los recursos que encuentra: documentos, pensamientos, reflexiones, monólogos, notas, diarios, ficciones. Y convierte sus obras en un proyecto compacto y sumamente coherente que adquiere mayor sentido y valor considerado en toda su extensión. La escritura como viaje sin retorno. La exploración del abismo. El cuestionamiento de la narrativa como arte. La plasmación de la existencia dentro de una novela continua que abarca toda la obra del autor; aquello que llamamos “la carrera literaria”. 

Artículo publicado en el suplemento dominical de La Opinión de Zamora el 16/04/2017

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