viernes, 17 de marzo de 2017

La marcha Radetzky, de Joseph Roth, la gran novela austrohúngara


Cuando Joseph Roth tenía ya una decena de libros publicados, se propuso llevar a cabo una gran novela decimonónica que hablase sobre la caída del imperio austrohúngaro, su patria, la única patria que reconoció a pesar de exiliarse en Berlín y terminar sus días en París. Un estado que hoy día resultaría extraño, propio de la época de los imperios y las colonias, un territorio que abarcaba regiones de toda Centro Europa (Austria, Hungría, Chequia, Alemania, Rumanía, Eslovenia, Croacia, Bosnia Herzegovina, Polonia, Ucrania) y que desapareció como la espuma tras la resaca que dejó el Tratado de Versalles. Freud llegó a afirmar que "Austro-Hungría no existe ya más, y no quiero vivir en ninguna otra parte del mundo".  Y esa parece ser también la idea de Roth al relatar las andanzas de tres generaciones de miembros masculinos de una misma familia como metáfora de un ocaso; el de la monarquía austriaca y el de una forma tradicionalista, religiosa y conservadora de entender el mundo.

La marcha Radetzky, compuesta por Johann Strauss padre en 1848, lleva por título el apellido de un mariscal de campo austriaco y era considerada símbolo de la monarquía de los Habsburgo; una especie de himno militar oficioso. La novela La marcha Radetzky fue publicada casi un siglo más tarde; en 1932, cuando su autor tenía 38 años. Roth era un escritor original: no tenía influencias y no utilizaba apenas citas de otros ni referencias literarias, pues como él mismo afirmase: "Un escritor que se pasa el tiempo leyendo es como un camarero que emplea su tiempo comiendo." Sin embargo, La marcha Radetzky aglutina en sus páginas lo mejor que había cultivado la tradición literaria hasta aquel momento, la literatura episódica y el realismo del siglo XIX, y le distancia de sus obras anteriores, por lo general breves y de prosa ágil, como AbrilHotel Savoy o Fuga sin fin. No obstante, Roth mantiene en su prosa, aunque se extienda mucho más en las descripciones y los detalles ambientales, puesto que estos actúan también como figura literaria, la agilidad y la chispa. Un estilo sostenido a base de subordinadas que, unas dentro de otras cual matrioska rusa, van construyendo aquel mundo perdido del siglo XIX, o, por homenajear a otro autor austriaco de la época, Stefan Zweig, El mundo de ayer.

Los Trotta, familia cuyas andanzas seguimos en esta historia, son: el abuelo, conocido como “El Héroe de Solferino” tras haber salvado la vida del emperador cuando este se inmiscuyó entre las tropas del frente en la batalla de Solferino; el padre, un mediocre que llegará a convertirse en jefe de distrito; y el hijo, Carl Joseph, oficial destinado a la caballería y protagonista principal de la obra. Este último Trotta, desorientado, perdido por dos mujeres casadas, bebedor, jugador y moroso, será a la postre la vergüenza (o decadencia) de la familia, que es también la decadencia (o vergüenza) de un nuevo tiempo carente de los sólidos “valores” y tradiciones de los grandes años del Imperio. Finalmente, el padre tendrá que ampararse en su condición de hijo de “El héroe de Solferino” para que las altas esferas intercedan por Carl Joseph para sacarle de un apuro económico en que se ha metido.

La marcha Radetzky pretendía ser, ya desde su publicación, una novela histórica sobre la Gran Guerra, pero se diferencia de la mayoría de grandes novelas bélicas, como Guerra y Paz o Adiós a las armas, en el tono, pues Roth utiliza un tono sarcástico, sardónico, humorístico en cualquier caso. También el estilo le diferencia de otras grandes novelas de este género.  En este caso se trata de una prosa muy dinámica. Son casi 600 páginas que se leen con la intensidad que producirían varias nouvelles enlazadas, cada una con sus personajes y sus conflictos; como una serie actual de televisión. Se trata de una literatura episódica generada a partir de cada una de las historias, de cada uno de los capítulos, pues existe un gancho en ellos que constituye una unidad narrativa en sí misma y que, por lo tanto, conforma un relato independiente. Pero esta técnica no solo actúa sobre cada episodio, sino que también ayuda a desarrollar los perfiles de los personajes, hace avanzar la trama y genera conflictos en el global de la obra. Una obra originalísima y febril que representa un hito en su género, sobre todo por su personalidad, y que no tiene nada que envidiar a las grandes novelas europeas de la época ni de épocas anteriores. Una gran lectura


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