martes, 20 de diciembre de 2016

Mis nueve experiencias lectoras de 2016

Como ya he repetido otras veces en estas mismas página virtuales, no soy partidario de la elaboración de listas de lo mejor o lo peor del año en lo que al mundo del arte y la creación respecta. De hecho, no soy un gran lector de novedades, sino que alterno algunas de las que me interesan con clásicos y clásicos contemporáneos. No obstante, a finales de cada año suelo hacer un listado a fin de tener un registro que me facilite recordar cuáles fueron mis experiencias lectoras del año. Experiencias lectoras, sí, eso es lo que intento ofrecer a los usuarios de la biblioteca donde trabajo; estudiarlos, conocerlos, dirigirlos, engancharlos a la lectura para siempre. Y eso no se consigue con libros, sino con experiencias lectoras satisfactorias; en los parques de atracciones los clientes no desean llevarse las atracciones a casa, sino disfrutar de la experiencia de montar en ellas.

Esta lista podría servir para otra gente, otros lectores, o tal vez solo me sirva a mí, sea como fuere, me parece un formato más útil, y más noble, que los empleadas por la mayoría de periódicos y suplementos culturales, donde se suele destacar: lo más vendido, lo que ofrece interés comercial al medio que publica la lista en cuestión o lo publicado por “autores de la casa”, “amigos”, “conocidos”, etc. 

Para finalizar esta introducción, me gustaría remarcar que he elegido nueve libros, o nueve experiencias lectoras, en vez diez, porque son tan solo nueve las que me parecen remarcables. Y cuando digo remarcables me refiero a que, bajo mi criterio, podrían obtener una puntuación de cuatro o cinco estrellas en Goodreads. Disfruten.