jueves, 19 de mayo de 2016

Paseo por Mánchester


Nada más abandonar la estación de tren de Mánchester, el viajero percibe que se encuentra en una gran ciudad. Sin embargo, si nos atenemos a los datos, fríos como la horchata, Mánchester cuenta con apenas cuatrocientos cincuenta mil habitantes. Se trata, no obstante, de una cifra llena de matices, pues su área metropolitana es la segunda más grande de Inglaterra, con casi dos millones de residentes. Y esa magnitud es lo que refleja el centro de la ciudad, con sus anchos paseos y sus grandes edificios, con sus calles atestadas y su Chinatown, con sus rincones oscuros y su ritmo frenético.

Tras el estallido de la Revolución Industrial, Mánchester se desarrolló como centro de la industria textil del país, que, de hecho, aún hoy ocupa un lugar primordial en la economía de la zona. La construcción del Manchester Ship Canal, que uniría Mánchester y Liverpool, la convirtió en la práctica en un puerto marítimo, favoreciendo así su crecimiento. Hoy en día, la evolución ha continuado hasta convertir la ciudad en uno de los centros financieros y de negocios más importantes de Europa, algo que puede verse reflejado en la arquitectura contemporánea que llena el centro de torres de oficinas que contrastan con el estilo industrial inglés de ladrillo oscuro y aspecto claustrofóbico y con los destellos eclécticos y neogóticos que personalizan el urbanismo.


Pero quizá la parte más interesante de Mánchester sea también la más underground; el Mánchester de las vanguardias musicales y los clubes; el Mánchester que retrató a la perfección el grupo The Times en su canción homónima (vídeo abajo), en la que aparecen mencionados los camellitos de barrio, los fighting irish, los frikis, los modernos y, por supuesto, The Hacienda, el club que revolucionó el concepto clubbing y que aún hoy es una leyenda en el orbe musical. 



Conviene no olvidar tampoco la importancia del fútbol en la ciudad, y no sólo por sus dos clubes, City y United, y sus respectivos estadios, sino también porque allí se encuentra el Museo Nacional del Fútbol, el deporte más seguido en todo el mundo; una fiebre que tuvo su comienzo en los verdes campos de la Inglaterra de finales del siglo XIX. Aquella Inglaterra.