domingo, 4 de octubre de 2015

Regresión, de Alejandro Amenábar


Lo primero que cabe preguntarse tras visionar Regresión es qué ha pretendido contar el director en esta película; no me queda claro si versa sobre el poder de la mente y su capacidad de sugestión, sobre la hipnosis regresiva como herramienta policial, sobre la esencia del mal, sobre las consecuencias de la mentira o sobre las sectas satánicas. Lo que sí queda claro, sin embargo, es que los gatos salen muy mal parados en la historia aun actuando como comparsas, o incluso como parte del atrezo, pues se utilizan como elemento simbólico para reforzar el ambiente satánico, algo más propio de una historia medieval que de una investigación policial de los años 90. Y en este sentido, el montador de sonido se merece un cero, pues utiliza un audio de ronroneo mientras un gato se lame. Pero, en fin, dejemos a los gatos en paz y volvamos a Regresión, aunque, a decir verdad, para regresión la de Amenábar, que retorna a los orígenes de su carrera al abordar una historia que se adentra en los vericuetos de la mente; la alucinación y la paranoia; el flirteo con la locura. En otras palabras: una retorno a Abre los ojos, pero a través de una temática mucho más densa y carente de atractivo; las sectas satánicas.

Aunque este film no se distinga por la originalidad de sus planos, no cabe duda de que Amenábar es un gran realizador. O al menos un gran narrador audiovisual, ya que es capaz de contar de forma sencilla, para que lo entienda mi abuela, como diría alguno, historias muy complejas. No obstante, en este caso, tanto la temática elegida como el desarrollo de los personajes deslucen un conjunto que nos conduce por caminos múltiples que finalmente convergen en uno solo tras dar varios rodeos. En cualquier caso, la película está muy lograda en cuanto al clima y la tensión que este desprende, puesto que las escenas más escalofriantes producen cierto cosquilleo en las extremidades, y esto, más que a la acción en sí, es debido a la atmósfera. En este sentido, la iluminación es tal vez el mayor logro de la película. Lástima que los personajes floten en una indefinición generada por lo previsible de sus funciones y sus papeles no brillen más que por su ausencia. Y es que, para el espectador avezado, hay una serie de pistas que anticipan lo que puede venir después y el papel de cada cual en la historia. Y quizá sea en este punto donde se eche de menos un giro de 360º en la trama, en vez de uno de 180º. 

Regresión, en resumen, no es, ni mucho menos, la típica película que te hace soñar por la noche, ni tampoco uno de esos thrillers que te dejan seco de adrenalina, sino un producto que se mueve entre los géneros sin rescatar grandes hallazgos. Un film al que no suspendería si tuviera que calificarlo, pues todo en él roza lo correcto, pero al que tampoco me atrevería a poner más de un cinco.

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