viernes, 2 de enero de 2015

El bigote, de Emmanuel Carrère


Por momentos evoca la premier roman de Carrère (publicada en Francia en 1986) el paroxismo dramático de Los renglones torcidos de Dios. Ese momento en que el lector, desorientado, inducido por el narrador a un estado narcótico donde sólo se puede aguardar la solución al misterio, duda qué personaje dice la verdad, quién es el cuerdo y quién el loco. Como en la popular obra de Torcuato Luca de Tena, la psicosis, usada como material narrativo, termina por transformar la lectura en un viaje lisérgico hacia un final rompedor e incómodo al que se llega tras una deriva que no resuelve ninguna de las cuestiones que parecen plantearse al principio en un marco realista.

Un hombre se afeita el bigote tras lucirlo muchos años. Siente una enorme curiosidad por conocer el impacto que su aspecto producirá en su mujer. Sin embargo, esta no parece reparar en ello y simplemente obvia la supuesta nueva apariencia de su marido. Sucede igual con sus compañeros de trabajo, con sus amigos, con todo aquel que le conoce. La extraña situación induce al protagonista a un estado psicótico en el que termina por darse cuenta de que el loco es él. No obstante, la espiral de inquietud y desazón continúa girando hasta que desemboca en lo inesperado; un truco de un nigromante dolido en su orgullo; un experimento sin gaseosa; una explosión verdadera que nos muestra otra vía narrativa, la que conduce al matadero del realismo; una dimensión bizarra que se antoja una metáfora sobre la dificultad que tenemos los seres humanos para comprender al otro, para ponernos en su piel; para sentir empatía.   

Desasosiego, angustia, la sensación de haber sido engañado, burlado, de ser parte de una broma pesada con cámara oculta; un juego a la postre macabro y sanguinolento, desequilibrado y febril, que no es más que la reinterpretación de una partitura kafkiana en clave contemporánea y con variaciones improvisadas como solos de jazz. Humor negro y terror. Kafka y los vericuetos de la mente. ¿El bigote o los bigotes? ¿Qué es más correcto? ¿Quién es el loco?

El bigote, de Emmanuel Carrère. Anagrama, 2014. Traducción de Esther Benítez).

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