domingo, 2 de noviembre de 2014

Grandes lecturas XV: Del amor y otros demonios, de Gabriel García Márquez




“El 26 de octubre no fue un día de grandes noticias.”. Así comienza Del amor y otros demonios, un libro que comencé a leer el día 28 de octubre, justo dos días después del fallecimiento de mi abuela materna, acaecido por lo tanto el 26 de octubre de 2014. No es ésta, sin embargo, la única coincidencia, o asunto de índole mágica, o al menos poco racional, relacionada con el libro, pues el relato de García Márquez está plagado de destellos góticos, románticos e históricos, y habla de hornacinas y cementerios, de iglesias y conventos, de muertes y entierros, y también de flores que se marchitan. Elementos que en estos pasados días, horas antes de comenzar el libro, formaban parte de mi realidad.

Parece algo más que una casualidad el hecho de que, recién llegado del camposanto, algo desorientado aún por las sensaciones que uno experimenta ante el dolor propio y también ante, como diría Susan Sontag, el dolor de los demás, eligiera ese libro entre los centenares que abarrotan mis anaqueles, puesto que en él, Gabriel García Márquez, un escritor que admiro, pero, sobre todo, del que aprendo mucho técnicamente, recrea una historia antigua de monjas malvadas, niñas endemoniadas, curas exorcistas, obispos poderosos y amores imposibles, basándose en una noticia que hubo de cubrir cuando trabajaba de reportero en su Colombia natal.

En un viejo convento que iba a ser demolido para edificar sobre sus ruinas un hotel de lujo, se descubrieron los restos de un virrey, un obispo, una marquesa y una niña. Lo escalofriante del tema, pues, como apunto arriba, este relato tiene pinceladas de magia oscura que estremecen por momentos, es que los restos exhumados de la niña tenían una cabellera cobriza de nada más y nada menos que veintidós metros de largo. Son estos los mimbres, y los personajes, con los que el maestro García Márquez construye una historia que trasciende el realismo mágico para penetrar en los límites de lo alucinante a través de los sucesos paranormales que se producen alrededor de la figura de la niña, Sierva María de todos los Ángeles.

No cabe duda de que Gabo tenía una capacidad especial, un talento, un don, para hacer fluir la prosa sin perder en ningún momento el ritmo, pero tampoco la prosodia, entendida ésta como la musicalidad de todos y cada uno de los párrafos. El argumento, el material, los personajes y la atmósfera conforman un conjunto de perfecta armonía que ayuda al lector a deslizar su imaginación por los vericuetos de ese mundo mágico que es la literatura. La protagonista, Sierva María, es mordida por un perro rabioso en una visita al mercado y sus padres, que la desprecian y la obligan a vivir con los esclavos, deciden deshacerse de ella y confinarla en un convento de clausura. En este punto finaliza lo racional para dejar paso, entre ancestrales ritos católicos tiznados de paganismo africano, a una historia de exorcismos y exorcistas que, no obstante, esconde como si fuera un símbolo fálico en una catedral, la razón de muchos males, la fuerza más grande de todas; la del amor, y otros demonios.

Resulta curioso, sin embargo, o al menos me conduce hacia un estado más emocional que cerebral, que tras regresar del cementerio municipal de Zamora con una rosa roja arrancada de uno de los centros que se depositaron en la lápida de mi abuela tras ser sellada, mi intuición, mi gusto o mi apetencia me dirigieran hacia la estantería donde estaba este libro de Gabo que parecía pedirme a gritos que lo leyese en ese instante. Desde luego, a pesar de no ser católico, cada 26 de octubre recordaré, como si del cabo de año de mi abuela se tratase, la historia de Sierva María y la larga melena que le creció después de muerta. 

Del amor y otros demonios, de Gabriel García Márquez. Mondadori. [1994]. 2014.

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