jueves, 19 de junio de 2014

Comida para perros, de Gsús Bonilla



[1. Los perros policía]



3



correrán tras la plomada, devorarán la pancarta

tras la punzada del frío, tras un dolor cualquiera



por los presos políticos, por los encarcelados comunes, por

cualquiera que garabatee con negro las paredes blancas del

palacio



que seáis atentos-exijo- con todos y cada uno de mis

familiares

invitarles a abandonar la habitación del llanto no es el mejor

de los festejos



tu perro confunde a sus vecinos, ladra a la tercera edad; a la

vecina de enfrente, a su hijo parapléjico

mordisquea los tobillos a la infancia



sobras, hoy hay sobras; desperdicios retales

muéstranos el plato embabado



la videncia, el rostro

la satisfacción



cómo el furor súbito, el tic facial

                                   el exceso de salivación

                                   los ladridos:

repentinos convulsivos:



                                   no es el pueblo clamando agua

                                   para su sed



te he visto lamer el bazo

y recuerdo la patada,

la cancha deportiva o el chaflán entre el edificio viejo y la

ferretería de siempre;

rememoro el silbido de la pelota de goma, el vacío de la

cuenca del ojo, al ojo en sí,

a la mujer bella de pelo rizado, al joven retorciéndose en

hojas verdes como la cepa, cuya fruto es la uva sangre



animales de compañía,

sí, pero quién recogerá la heces de las mascotas



los escribidores amasan los ladrillos de nuestras ciudades

hacen la tierra, cincelan los árboles con el llanto de las viudas;

consiguen que el río desemboque en un panfleto o en un

cuaderno de poemas:

los únicos dioses en nuestro tiempo:



Comida para perros, de Gsús Bonilla. Baile del Sol, 2014. 100 páginas.

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