lunes, 3 de marzo de 2014

Grandes lecturas XIII: "Matadero Cinco", de Kurt Vonnegut.




Kurt Vonnegut es uno de esos autores imprescindibles que, por la razón que sea, descubres tarde y aun así te fascina hasta el punto de que acabas leyendo tres de sus libros uno tras otro. En mi caso han sido “La cartera del cretino”, “Dios le bendiga, Mr Rosewater” y finalmente su obra más popular, “Matadero Cinco”.

“Matadero Cinco” (aka “La cruzada de los niños”) fue publicada en 1969, en un momento en que el antibelicismo surgido del fracaso de Vietnam crecía en los Estados Unidos. Se trata de hecho, de un original canto a la no violencia que se mueve entre la ciencia ficción, la fantasía y la tradición cuentísitica americana.  Por supuesto que, en este marco y con estos antecedentes, la obra lo tenía todo para convertirse en icono literario de una generación.  

Vonnegut aborda en su obra más famosa los horrores de una guerra que vivió en su piel cuando fue enviado a Alemania, siendo un crío, para combatir en la Segunda Guerra Mundial, hecho que marcaría su obra y su personalidad para siempre. Pero se acerca al tema de manera muy personal, con un estilo que coquetea con la ciencia ficción y lo surreal en la forma pero que al mismo tiempo posee una verdad y una ternura en el fondo capaz de erizar el vello de los brazos. Para ello utiliza tres líneas estructurales que se cruzan y de las que parten las demás: la ingenuidad infantil del estilo, los saltos en el tiempo en la temática y la autoficción  en el argumento.

Para poner en marcha este artefacto, que es como una nave espaciotemporal, Vonnegut no se olvida de su carburante favorito, el humor sardónico, abanderado por el personaje principal, Billy Pilgrim, alter ego de Vonnegut, secuestrado por unos extraterrestes del planeta Trafalmadore y obligado a viajar en el tiempo contra su voluntad. Gracias a este recurso argumental, Vonnegut logra algo que hace de su novela algo exitoso, además de original; logra que las extrañas percepciones de Pilgrim, sus idas y venidas temporales, sean de alguna manera experimentadas por el lector, que acaba desconcertado con tanto salto pero que sin embargo no se pierde en ningún instante. Esto le sirve al autor también para exponer una filosofía muy personal con la que además estoy muy de acuerdo: bajo el concepto tiempo que entendemos los humanos, un evento que ya ha sucedido pertenece al pasado. Sin embargo, para los trafalmadorianos, un evento que sucedió, siempre ha sucedido y siempre sucederá sin inmutarse por la naturaleza del tiempo. Esto también abre una nueva puerta narrativa, y es que los eventos del libro que van aconteciendo, podrían ser leídos de manera aleatoria o deliberadamente desordenada sin que esto supusiera un problema. Incluso permite algo más, aunque sea un trabajo de chinos, reconstruir la historia cronológicamente, algo que, no obstante, no serviría para nada.

De estructura intrincada, la historia de Billy Pilgrim cautiva por su originalidad, por su capacidad para generar sensaciones para transmitir, con humor y tamizando mucho el drama, los horrores de la guerra. “Matadero Cinco” es, en resumen, una obra maestra que me alegra haber descubierto tan tarde, pues desdoblar sus pliegues me ha resultado más fácil que si la hubiera leído siendo demasiado joven. Y, no lo olvidemos, una obra de culto o generacional no tiene por qué ser una obra maestra. Sin embargo, “Matadero Cinco” lo es. 

Matadero Cinco, de Kurt Vonnegut.  Anagrama Compactos, 1991. [Traducción de Margarita García de Miró]

2 comentarios:

Ana Blasfuemia dijo...

Lo cierto es que yo también voy a llegar tarde a este autor, aunque llegaré, que ahí lo tengo esperando. Parece que conocer quién es Vonnegut y la vida que le ha tocado vivir ayudará a entender mejor su obra. Espero no perderme ante tanta ida y venida temporarl ni ante la originalidad del autor.

Gracias y un saludo.

Mario Crespo dijo...

No, no te pierdes, te lleva...
Saludos.