sábado, 1 de junio de 2013

"Death"; un cortometraje de Abel Blanco y Mario Crespo

Corría el año 2006 (siento empezar con una frase hecha, pero es una broma interna necesaria) cuando realicé mi primer proyecto audiovisual. Se trataba de un documental amateur, bastante cutre, que narraba en clave de humor las andanzas de un modesto pero mítico equipo de fútbol junto a las de su peña más peculiar; me refiero al Zamora C.F. y a la Polla Rojiblanca. De Cacabelos al Camp Nou se exhibió en un centro municipal con gran éxito de público y prensa. Además, gracias a un fondo común proveniente de la caridad privada, conseguimos poner a la venta (venta directa, sin distribución) unas cien copias que se agotaron enseguida. Un año después escribí mi primer guion de ficción, una ficción experimental que llevamos a cabo de la manera más chapucera posible; con una handycam que ofrecía una calidad inferior a la de cualquier vídeo porno casero. A pesar de todo, el corto, Odio, basado en un poemario de David Refoyo, se exhibió en una sala de cine llena hasta la bandera. Hoy miro atrás y me avergüenzo de aquello. Bueno, más que avergonzarme, me asusto de mi osadía. No obstante, permanece aún en mí un punto de orgullo que no es más que la satisfacción de haber cumplido el objetivo: hacer cine al margen del sistema de subvenciones, productoras y distribuidoras. Meses más tarde, los directivos del Fútbol Sala Zamora, equipo que por entonces militaba en la División de Plata y que finalmente ascendió a División de Honor, nos propusieron la realización de un spot para la campaña de abonados del club que pretendían exhibir en las televisiones locales. Recibimos una pequeña cantidad de dinero y la ayuda de una productora. Aquel spot supuso un punto de inflexión, pues era el trabajo más profesional que habíamos hecho hasta la fecha. Y con la ilusión que produce desarrollarse profesionalmente, me lancé a escribir mi obra más intimista, un corto de ficción llamado Sin título. Para llevarlo a cabo conseguimos algo de financiación e incluso ayuda institucional. Y con eso y la colaboración de unos cuantos profesionales de la televisión construimos el proyecto más ambicioso de la historia de nuestra inexistente productora, LPR Productions (que no era más que una asociación de amigos que compartían inquietudes). Para el rodaje de Sin título contamos con un equipo de veinticinco personas y trabajamos, por fin, de manera enteramente pro. El corto se estrenó en los Multicines Zamora ante más de trescientas personas. Fue un día grande para todos. Poco después, una distribuidora madrileña aceptó moverlo por festivales del todo el mundo, y aunque no recibió premio alguno, se visionó en tres continentes distintos. Después de Sin título, y debido al desgaste que me produjo, me prometí a mí mismo no realizar más cortos sin producción profesional. Y así pasaron los años. Pero a mediados de 2012, alguien me convenció para saltar de nuevo al vacío. Fue de este modo como nació Death, la obra más pulida que he realizado hasta ahora; un corto de cinco minutos rodado en inglés que cuenta con la presencia de un actor americano que ha trabajado en Hollywood. De nuevo hemos tenido que recurrir a la producción independiente, pero los años nos han enseñado a trabajar de otra forma; a dirigir actores, a planificar rodajes, a probar planos artísticos, a utilizar metáforas con criterio. Y aquí estamos de nuevo, orgullosos de seguir haciendo cine en un país donde la industria del cine es más bien artesanal, tan artesanal como nuestra peliculitas, que, a pesar de ello, no dejan de ser obras cinematográficas en toda regla. No me gustaría cerrar este artículo sin recordar que el cine, incluso el de autor, es un trabajo en equipo y que nada de esto existiría sin toda la gente que ha empleado horas de su vida en estos proyectos, desde los amigos que formaron LPR Productions hasta el nuevo equipo que hemos formado el fotógrafo Abel Blanco y yo; un equipo que está deseoso de que subamos la película a las redes. Cosa que sucederá en unos días. Hasta entonces, os dejo con el cartel: