miércoles, 8 de mayo de 2013

Limónov, de Emmanuel Carrère



La biografía novelada del hombre que da título al libro, Eduard Limónov, escritor ruso ciertamente excéntrico, le sirve al autor como excusa para narrar una vida mucho más apasionante que la de su biografiado; la de la Gran Rusia. De alguna manera, el personaje de Limónov –que verdaderamente es todo un personaje; un auténtico majadero quijotesco- funciona como un McGuffin en el cine negro; sirve para hacer avanzar la trama sin tener una implicación decisiva en ella. Al personaje de Limónov le ocurre igual: sirve para retratar la Rusia moderna a lo largo de los últimos setenta años, pero no tiene influencia alguna en ella (aun habiéndolo intentado por todos los medios). 

Aunque el texto tiene mucho ritmo, la voz narrativa me parece lo más flojo del conjunto, sobre todo por la postura que toma el narrador: Carrère pretende ser imparcial e intenta empatizar con todos los puntos de vista posibles a fin de justificar las acciones de su héroe, pues la vida de Limónov está plagada de contradicciones (ha combatido junto a los Tigres de Arkan, pero también ha liderado un partido bolchevique en época postperestroika), hecho que provoca que el relato se pierda en un limbo de neutralidad. Sin embargo, aunque desde mi punto de vista este hecho lleve al texto a perder fuerza, tiene cierta lógica, pues las contradicciones de Limónov demuestran que los polos opuestos de la política se tocan, que el fascismo y el bolcheviquismo no están tan lejos como pretenden hacernos creer quienes usan constantemente los términos izquierda y derecha como conceptos absolutos.  

Eduard Limónov, nacido como Savienko, se inicia en la bohemia rusa a través de los círculos underground de su ciudad natal. Luego se mudará a Moscú, huirá a los Estados Unidos, vivirá en París, luchará en los Balcanes del lado serbio, volverá a Rusia como opositor de Putin. También nos cuenta Carrère, basándose sobre todo en los relatos autobiográficos de Limónov, la activa vida privada del poeta, especialmente la amorosa. Pero, como decía al principio, lo realmente apasionante del libro es la historia de Rusia a través de las aventuras del poeta Limónov. Durante el proceso de lectura, uno va a atravesando Rusia y parte de Europa y Nueva York, y hasta alcanza a entender un poco mejor qué ocurrió realmente en los Balcanes a principios de los 90. Lo cierto es que Rusia, esa gran nación, ha sido y aún hoy sigue siendo una desconocida para el mundo occidental, y este libro sirve, entre otras cosas, para que el lector buceé sin oxígeno por las sucias aguas de la URSS profunda, un sistema socioeconómico que no dista mucho del actual sistema de castas -al mismo tiempo pro y antioligárquico- de la, teóricamente democrática, Federación Rusa.

Limónov, de Emmanuel Carrère. Anagrama, 2013. [Traducción de Jaime Zulaika]. Prix des Prix 2011, Premio Renaudot, Premio de la Lengua Francesa.