sábado, 26 de enero de 2013

Cosecha roja, de Dashiell Hammett; algo más que novela negra



La primera novela de Dashiell Hammett representa un hito en el desarrollo del género negro. Hammett construye una historia detectivesca con elementos narrativos más bien cinematográficos, propios de un guión de cine; frases cortas y precisas que buscan la creación instantánea de escenarios. Aunque, curiosamente, Cosecha roja es una de las pocas obras de Hammett que no han sido adaptadas al cine. 

La novela fue publicada por Alfred A. Knopf en 1929 y se aleja por completo del método lógico-racionalista que conducía a los Sherlock Holmes o Auguste Dupin a resolver sus casos. Y es precisamente en este punto donde radica la originalidad, y también la importancia, de esta novela. Su protagonista principal, el Agente de la Continental, no avanza en su caso gracias a la lógica deductiva, sino gracias a sus tejemanejes y manipulaciones; chantajea y soborna a todos por igual hasta obtener su fin, la resolución del caso, que no busca tanto hacer justicia como el éxito personal. En otras palabras; el detective es un delincuente más, un elemento clave dentro del engranaje que mueve el submundo de la ciudad donde se ambienta la historia.


Dicha ciudad es una población minera de Montana que el autor denomina Personville y que sus habitantes conocen por el nombre de Poisonville (Ciudad-Veneno). Hasta ella llega el Agente de la Continental para resolver el caso del asesinato del hijo del hombre más poderoso de la ciudad. Pero el detective se da cuenta enseguida que la ciudad está en realidad dominada por un grupo de matones que controlan el contrabando. Desde ese momento, dejará un tanto de lado la resolución del asesinato para sumergirse en las profundidades de una corrupción que pretende erradicar, pero de la que, sin embargo, es más que partícipe.  


La trama resulta un tanto compleja, sobre todo por la amalgama de personajes que van apareciendo, y muriendo poco a poco, a lo largo de la novela. El detective, el finado, la chica, los mafiosos y sus secuaces. Los elementos que maneja Hammett son los clásicos del género, sin embargo, las situaciones son bien distintas, y, de hecho, la historia acaba finalmente en un baño de sangre en el que muere hasta el apuntador. Hay que tener en cuenta que Cosecha roja está escrita en la época de la ley seca, una época de contrabandistas y pistoleros que el autor retrata con precisión en esta historia donde no hay buenos ni malos, ya que todos están emponzoñados por igual.  

El estilo, con descripciones precisas y frases cortas y contundentes, provoca que la prosa adquiera un ritmo vertiginoso al que contribuyen unos diálogos afilados que representan a la perfección el lenguaje del hampa. Y es que no podemos olvidar que, después de todo, Cosecha roja es una novela con un elevado componente social que retrata la bajeza moral de una sociedad que vive una fase de mutación, a caballo entre la violencia del lejano oeste y la falsa moral de la entonces incipiente sociedad capitalista. 


Cosecha roja, de Dashiel Hammett; prólogo de Luis Cernuda [traducción de Fernando Calleja]. Alianza editorial, 2004