miércoles, 8 de diciembre de 2010

Brother

Conocer el universo Kitano se antoja imprescindible para entender Brother (2000) en toda su extensión. Como es habitual en la filmografía de Kitano, la figura popular del yakuza, del gángster despiadado y frío japonés, articula una historia que, aunque está basada en la violencia de la sociedad yakuza, no pierde ese contrapunto tierno y sensible que el director deja siempre como sello personal.
Yamamoto (interpretado por el propio Beat Takeshi) se ve obligado a abandonar Japón tras una guerra entre clanes yakuza, y recala en Estados Unidos, donde vive su hermanastro, un camellito de poca monta. Yamamoto se integra y hace lo único que sabe hacer, comportarse como gángster. Y así, en poco tiempo, hace de su nueva banda una de las más importantes de la ciudad. Entonces se ven obligados a enfrentarse a la mafia siciliana, provocando una masacre en la que todos saben el destino que les espera. Aunque siempre hay salvación para quien la merece…
Para mí es el guión más flojo de Kitano. Tras El verano de Kikujiro, rueda esta producción mitad nipona mitad americana, que parece servirle como anticipo a la orquesta cinematográfica que construiría tras esta cinta: Zatoichi. Afrontar una línea argumental basada en la violencia con el humor que lo hace el autor, es altamente difícil. La dirección es de maestro. Es sutil y discreto a la hora de retirar la cámara de las escenas más explícitas, es tierno y lírico cuando busca equilibrio, y encuentra recursos narrativos frescos cuando los necesita. Como por ejemplo, el uso de la cámara subjetiva como personaje y no como ojo del personaje. Hay un momento en que la cámara subjetiva choca contra otro personaje que camina por la calle. Se va a negro con el pertinente efecto de sonido y salta a un plano más general donde se muestra que ha habido un choque. Éste generará una pelea, en la que el espectador (la cámara, el personaje principal) ha sentido el daño del choque; por eso tiene claro su punto de vista, por eso es compasivo con la sobre reacción del personaje principal.
La historia es a veces poco verosímil y un tanto forzada en sus incidentes, y tal vez por eso anticipa el desenlace. En cualquier caso, es de destacar la fragmentación espacio-temporal que introduce por cortes, pasando a constantes flashbacks que van reconstruyendo la historia.
Lo mejor, como siempre, la visualidad y el dinamismo de la narración a través del cuidado desglose de planos.

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