viernes, 2 de noviembre de 2012

Grandes lecturas V: La extraña, de Sándor Márai



Sándor Márai es uno de esos autores condenados al ostracismo por los regímenes políticos del s. XX, en este caso por el régimen comunista húngaro. Se exilió en los Estados Unidos, donde finalmente se quitó la vida justo antes de que cayese el Muro de Berlín. Las autoridades comunistas prohibieron su obra y se encargaron de que Márai desapareciese del mapa como si no hubiese existido jamás; lo consideraban un burgués exitoso, un enemigo del Estado. Años después de su muerte, se publicó en Italia El último encuentro, una de sus mejores novelas, y se convirtió en un éxito de ventas. Entonces su obra se tradujo a varias lenguas y su nombre recuperó el lugar que merecía. 

La extraña es una de las últimas obras traducidas al español. Se trata de una novela breve construida con una estructura moderna y un estilo tan fluido como profundo que nos cuenta la historia de Victor Askenasi, un profesor judío residente en París que en su madurez decide acudir en solitario al retiro veraniego de Dubrovnik buscando encontrarse a sí mismo. La historia de Askenasi es una metáfora de la caída de un modelo de vida muy consolidado en la Europa de la época; la desaparición de la burguesía, que fue finalmente apuntillada por los totalitarismos. Pero también es un viaje a las profundidades del ser humano, al corazón, a los rincones que esconden lo irracional

Para contarnos su historia, se sirve Márai de una original estructura que comienza introduciéndonos en la costa dálmata, en un hotel donde la burguesía centrouropea se retira a descansar junto al mar. Allí llega Askenasi como un viajero más, pero rápidamente salta a la vista que él no es uno más, que no pertenece (o al menos desea dejar de pertenecer) a ese estrato social vacuo y frívolo. Y desde ese hotel de la costa, a modo de flashback, reflexiona el narrador sobre el pasado de Askenasi hasta conducirnos al momento crucial de su vida; una aventura amorosa que terminó por alejar a nuestro protagonista de su mujer y su familia. Al volver al tiempo presente, y una vez el lector conoce la historia de Askenasi, el narrador nos dirige hacia el infierno que supone su autodestrucción. 

La extraña es, en definitiva, una de esas novelas reflexivas, existencialistas, que practicaron muchos autores centroeuropeos en las primeras décadas del s. XX, y que plasma con rigor las duras condiciones históricas en las que se vieron obligados a vivir los intelectuales. La sensibilidad del escritor que observa un mundo que se destruye a su alrededor queda perfectamente reflejada en esta original y sumamente lúcida obra cuya escritura debió dolerle mucho al autor, pues profundiza en las esquinas más recónditas del sentimiento humano hasta rescatar de sus profundidades esas sensaciones que uno se guarda para sí a fin de esquivar "lo oscuro"

“La embriaguez es más bien un aptitud que un efecto –pensó ceñudo como si por fin hubiera comprendido un sencillo secreto-. Es una aptitud igual que la música. Un día, bastante tarde, uno se da cuenta de que tiene la voz muy bella y empieza a cantar… Y otro día uno se da cuenta de que tiene talento para la embriaguez…”

La extraña, de Sándor Márai. Salamandra, 2008 [Traducción de Mária Szijj y J.M. González Trevejo]