viernes, 23 de noviembre de 2012

Cuerpo, de Harry Crews



Lo primero que pensé al terminar el libro fue: “debería haberlo leído en versión original”. Esta afirmación no le resta mérito a la traducción de Javier Lucini, más bien al contrario; se lo otorga todo, pues traducir un libro plagado de diálogos de jerga sureña no es, ni mucho menos, una tarea fácil. Cuerpo es el primer libro de Harry Crews traducido al español gracias al buen hacer de la editorial Acuarela y Antonio Machado libros. A punto está de salir otro, The gospel singer; síntoma de que Cuerpo funcionó bien. Y es que se trata de una novela muy peculiar, con una voz narrativa que destila personalidad, una visión propia, una visceralidad que golpea las entrañas del lector

La historia de Cuerpo es muy original, pues aborda el mundo del culturismo y sus entresijos, un tema poco común en las novelas contemporáneas, y además lo hace desde dentro, desde el conocimiento que el autor tiene de este ambiente. Pero su verdadero valor reside en la maravillosa idea de confrontar el mundo del culturismo con el mundo redneck. Para ello, el autor reduce el argumento a los acontecimientos que acaecen durante la celebración del campeonato del mundo de culturismo en Miami, el Miss Cosmos. Allí acuden en tropel los Turnipseed (semilla de nabo), una familia de rednecks que se desplazan hasta Florida para apoyar a Shereel Dupont, una chica que abandonó su pueblecito de Georgia para buscarse la vida como oficinista y que, por circunstancias, terminó convertida en una de las mejores culturistas del mundo. Lo que nadie sabe, ni espera, salvo Shereel, es hasta qué punto la familia Turnispeed vive al margen de todas las reglas sociales impuestas; son auténticos salvajes. Desde el momento en que llegan al hotel donde se celebra el certamen, la historia se convierte en hilarante y además, gracias al torrente de anécdotas y sucesos que se producen en la jornada previa al concurso, consigue avanzar sin perder la intensidad en ningún capítulo. 

Lo que Crews le ofrece al lector no es sólo una voz personal y necesaria en el mundo de la literatura, una voz que podría ser la de cualquiera de los excéntricos personajes que pasan por la novela, sino los bastidores del mundo de la competición de élite. El sacrificio, el esfuerzo, el hecho de hipotecar una vida por una victoria... cosas que los Turnipseed no alcanzan a comprender dentro de su simpleza natural. El libro nos pone ante la diatriba de elegir si merece la pena tanta lucha para ganar un título, una medalla, una mención. Por eso, conforme la novela avanza, el final se hace más y más necesario, hasta el punto que uno no puede parar de leer hasta llegar al desenlace, que, para no desentonar, es magistral. 

Harry Crews es, en definitiva, una voz sureña autorizada, una especie de Faulkner contemporáneo que en vez contarnos historias donde la gente va en calesa, nos habla del éxito y del fracaso en el fisioculturismo. Crews falleció hace poco más de un año tras luchar mucho tiempo contra el cáncer. Su obra se antoja imprescindible en tanto en cuanto su prosa no tiene cortapisas ni florituras; Crews se desnudaba escribiendo, buscaba la verdad en su verdad: If you’re gonna write, for God in heaven’s sake, try to get naked. Try to write the truth."

Cuerpo, de Harry Crews, Acuarela & Antonio Machado libros, 2011. [Traducción de Javier Lucini]

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