lunes, 20 de agosto de 2012

Hopper en el Thyssen


Instalación basada en el cuadro: "Habitación de hotel".


Un cuadro de Hopper es un fotograma. Si secuenciáramos veinticuatro cuadros de Hopper similares y los proyectáramos en un segundo, tendríamos una escena cinematográfica. Hopper es la fotografía, es el instante, pero un instante continuado a través del detalle, del encuadre heterodoxo, de la esquina de un edificio, de un atardecer que se precipita ante el espectador. Hopper es como un cortometrajista obligado a cubrir varios puestos en un rodaje: es el iluminador, el cámara, el director artístico, el director de fotografía... Hopper es, en resumen, la transición entre el óleo y el celuloide. 

Pero una cosa es Hopper, y su arte, y otra bien distinta la exposición de Hopper en el Museo Thyssen de Madrid. La exposición, que abarca tres salas, es tan recomendable como cara. Para la visita se necesitan unos quince minutos. La entrada cuesta diez euros y no incluye la visita a la colección permanente. Por lo tanto, cada minuto sale a razón de casi un euro. Y uno sale del museo con la sensación de querer más arte. Pero el arte, como queda patente en estos tiempos oscuros, hay que pagarlo a precio de joyería. Digan lo que digan nuestros dirigentes, la cultura y la educación son, a día de hoy, un lujo. 

3 comentarios:

Ángel Muñoz dijo...

estoy totalmente contigo de acuerdo, Mario. Yo he intentado ir dos veces pero el abusivo precio me tira para atrás. un fuerte abrazo y gracias por recordar un poquito al gran Hopper.

Soraya dijo...

Un precio elevado, para una sensación de que te ha sabido a poco. Los cuadros de Hopper son tan maravillosos, encierran tantos matices..., que volvería a pagar ese dinero por verlos. Lástima que al día de hoy ya no se pueda ;). Felicidades por tu blog, me ha encantado. Un saludo. Soraya

Mario Crespo dijo...

Bienvenida, Soraya.