martes, 6 de diciembre de 2011

Los enamoramientos, de Javier Marías


No contiene spoilers 
A muchos autores de mi generación la literatura de Javier Marías les resulta ñoña, clásica, barroca, edulcorada. A mí también. 

Pero ¡cómo escribe Marías! ¡Madre mía! ¡Cómo escribe! Si no fuese por las eternas digresiones y esa tendencia a contarlo y describirlo todo, Los enamoramientos sería un obra redonda. Porque a pesar de esta paja (en este caso en el ojo ajeno) el libro tiene ritmo, mantiene la intriga, divierte, contiene reflexiones magistrales y analiza la naturaleza del ser humano con precisión de cirujano.

El lector se topa al principio con precisas y extensas descripciones físicas de los personajes. Descripciones desde mi punto de vista demasiado extensas, puesto que el lector, al menos yo, siempre construye los rostros de los protagonistas en base a su libertad imaginativa, y no tanto en función de las palabras que lo describen como “alto” o “tenía hoyuelo en la barbilla” o “tenía el pelo corto, tupido y muy oscuro”. Aunque, todo sea dicho, estas descripciones físicas han sido combinadas con otras, digamos, más literarias que incitan a imaginar: “tenía una expresión varonilmente afectuosa” o “vestía con distinción levemente anticuada” o “su mirada era viva sosegada y alegre”.

El libro nos cuenta en primera persona la historia de María, una editora que coincide día sí y día también con un matrimonio aún enamorado en una cafetería de Príncipe de Vergara y que disfruta observándolo. Un día, sin razón aparente, deja de coincidir con la pareja. Una fatalidad desencadenará la trama. A partir de entonces, María establecerá contacto con la mujer y otros personajes del entorno del matrimonio. La única pega que le pongo a la historia es su final; tan perfecto como excesivamente cerrado.

No atisbo ningún rastro de vanguardia en esta obra de Marías, nada destacablemente arriesgado o experimental (si acaso el hecho de utilizar una voz narrativa femenina), el material utilizado apenas toca temas de actualidad, pero a pesar de todo, su personalidad literaria, su estilo, estilazo, diría yo, y, sobre todo, su tempo narrativo, magistral, son elementos que lo convierten en un autor altamente respetable. Por lo menos para mí.

Ave, Marías, scrituri te salutant!

Los enamoramientos, de Javier Marías (Alfaguara, 2011).


Puntuación: ***

2 comentarios:

Luis Miguel Rodríguez Garzón dijo...

Llevo años leyendo a Marías. Tengo toda su obra. Este escritor es algo fuera de lo común. Lo que cuenta no es lo más importante, cómo lo cuenta sí. Digresiones maravillosas que te hacen contener el aliento, cerrar los ojos y asimilar lo escrito, para comprender que aquello que acabas de leer, es justamente lo que uno no habría sabido ni explicarse a sí mismo....., por mucho que uno lo supiera "secretamente". Hace ya mucho tiempo que dejé de marcar frases y párrafos enteros de sus novelas. Más fácil me habría sido marcar aquello que, en principio, no estaba destinado a serlo. Javier Marías recibirá algún día el Nobel, y sus lectores incondicionales recibiremos una gran alegría y podremos decir, llenos de orgullo, que "nosotros lo vimos primero". Un cordial saludo desde Granada.-

Mario dijo...

Estoy de acuerdo; Marías is crack. Gracias por tu comentario, Luis Miguel. Un saludo.