sábado, 1 de octubre de 2011

Los recuerdos del porvenir, de Elena Garro, en Sigueleyendo


Dije que sí, que podría asistir al evento. Fue entonces cuando, debido a una concatenación de malentendidos, coincidencias y equívocos, alguien me sugirió arreglar una entrevista con la autora. Contesté que era imposible: Elena Garro falleció en 1998 tras padecer un cáncer de pulmón.
Se presentaba en el Instituto de México la novela Los recuerdos del porvenir; publicada en 1963 en México y por primera vez en España hace tan solo diez años. Ha sido la editorial madrileña 451 Editores quien ha apostado por la reedición de la primera obra de Elena Garro, en cuya presentación intervinieron Jaime del Arenal (Director del Instituto de México en España), Sally Avigdor (editora de 451) y Laura Freixas (escritora).
Como suele ser habitual en las presentaciones corales, el trabajo se dividió siguiendo un recurrente, y también pragmático, patrón que responde al siguiente esquema:
-Intro
-Bio
-Obra
Aunque en este caso, y a diferencia de la mayoría de presentaciones, el evento contó con una peculiaridad: la autora no estaba presente. No obstante, en todo momento tuve la sensación de que Elena Garro (autora que apenas conocía pero que ha despertado en mi cierto gusto por la magia de lo fantástico) se hacía notar en el ambiente como lo hacen esos perfumes que a través de la memoria olfativa nos devuelven el recuerdo de una pasión perdida.
Pues bien, acorde con mi particular visión, Jaime del Arenal presentó a Elena Garro como si fuera una más en la mesa y le cedió rápidamente la palabra a Sally Avigdor, que habló de la autora mexicana como quien habla de una amiga muy cercana a la que echa de menos. Fue Laura Freixas, eje del acto, quien muy generosamente le cedió su voz a Elena para que pudiera presentar su libro.
A modo de resumen:
Quizá, y por desgracia, la referencia más clara que tenemos de Elena Garro sea su matrimonio con Octavio Paz, con quien tuvo una hija. Son muchos los casos de autoras, y artistas en general, ensombrecidas por el genio de sus maridos. Pero Elena fue una excelente creadora que tuvo que publicar su primera obra cuando ya estaba separada. Rechazada por la comunidad intelectual mexicana tras unas declaraciones que se malinterpretaron, se vio obligada a emprender una vida nómada que le llevaría por los Estados Unidos, España y Francia. Tuvo una vida terrible.
Se dice que Los recuerdos del porvenir es precursora de Cien años de soledad, se la emparenta con Pedro Páramo, se le considera pionera del realismo mágico, pero a pesar de todo sigue siendo una novela desconocida para la mayoría. Se trata de uno de esos casos en los que hay que felicitar al editor por acercarnos una obra que las circunstancias y la época cubrieron de polvo. Lo que más sorprende del libro, en primera instancia, es la voz narrativa, la voz del pueblo de Ixtepec que, como en una alegoría, nos cuenta su historia. Se trata de una voz en primera persona (a veces del singular y otras del plural) que narra su particular crónica de la Guerra de los Cristeros. El eje central de Los recuerdos del porvenir gira en torno a la figura de un sátrapa: Francisco de Rojas, un general nacido de la Revolución que gobierna con mano dura la villa pero que no es capaz de sobreponerse al desamor de la joven Julia. La familia Moncada y otros personajes como los soldados, el cura o las beatas completan este mural donde la violencia y el amor reparten la pasión por igual y cuya característica más acusada es la inclusión de elementos sobrenaturales en el marco de una atmósfera realista. La trascendencia de los Los recuerdos del porvenir estriba pues en haber sido pionera del realismo mágico. Una pena que hayan tenido que pasar tantas décadas para que la autora sea conocida en España.
Volviendo a la presentación, en el turno de ruegos y preguntas había energía flotando en la tórrida atmósfera de la sala, había pasión, vida, las cosas importaban, lo que allí se debatía era capital en ese momento. Y pocos pudimos permanecer callados, interpretando el papel de observadores. Yo lo fui a la fuerza; se suponía que debía realizar una crónica objetiva. Sin embargo, debió ser mi corazón el órgano más activo en aquel momento de euforia colectiva, porque entonces la sentí de verdad, sin las sospechas del principio. La encontré del mismo modo que el personaje de Owen Wilson en Midnight in Paris se encuentra con Hemingway, Picasso, Dalí y un largo etcétera de seres que habitan en las llanuras infinitas del realismo mágico. Después de todo, aquella concatenación de malentendidos, coincidencias y equívocos no fue tal; entrevistar a la Garro fue maravilloso. Lástima que no recuerde lo que me dijo.
LOS RECUERDOS DEL PORVENIR, Elena Garro (451 EDITORES)

Publicado en Sigueleyendo el 29 de septiembre.

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