martes, 21 de junio de 2011

Verano, un post solipsista

Presiento una fase de cambio. Por desgracia, no en lo que a la democracia se refiere, no todavía, pero sí en el entorno que me rodea, que, además, tiene las listas abiertas. No son sólo esos pajarillos que me cantan, como hace mi amigo el mirlo, mientras leo Verano,  de Coetzee, en la terraza de la casa nueva y desgusto una cerveza bien fría aka extracold por los británicos, sino que también el curso lineal del tiempo, al menos en lo que respecta al trabajo, o al hecho de trabajar para otros a cambio de un sueldo, parece alterarse: el curso académico llega a su fin y, por tanto, nos podemos ir de, merecidísimas, vacaciones al otro lado del Atlántico. Por otro lado, también han terminado las siempre engorrosas e incómodas promociones de libros propios y ajenos y, además, estoy emprendiendo una nueva faceta literaria que me divierte muchísimo más que firmar libros y que no es otra que la investigación. Y comienzo esta nueva faceta entrevistando a Enrique Vila-Matas para la revista Siguelyendo (pronto en la web). Por otro lado, muchos amigos y gente que conocí en otros tiempos están publicando libros y, según parece, a todos les va bien. Y yo que me alegro. Por si esto fuera poco, ahora ya voy sabiendo, por fin, de qué va esta película de la literatura sin la propia literatura y ya soy capaz de distinguir sin esfuerzo a quienes aparecen sólo para pedir ayuda y desaparecen cuando tú la solicitas. En resumen: que cambia el solsticio. Y que me encanta el Verano, también el de Coetzee, del que ya hablaremos.

No hay comentarios: