lunes, 30 de mayo de 2011

Los muertos. Jorge Carrión

El ser humano occidental no acepta la muerte como una fase, la última fase de la vida. La muerte y los muertos pertenecen para la mayoría de nosotros al mundo de lo desconocido, al más allá. Pero entonces, aunque por instantes suframos y nos emocionemos, ¿por qué aceptamos las muertes en la ficción y nos justificamos con aseveraciones tales como “bah, es sólo una película”? ¿Acaso Ramón Sampedro no ha muerto en los dos mundos paralelos que los seres humanos somos capaces de concebir: la realidad y la ficción? ¿Qué sucedería entonces si la literatura, con todas las obras publicadas a lo largo de la historia, tuviese un mundo propio en una lejana dimensión donde cada ficción existente pudiera convivir e interrelacionarse con otras ficciones? ¿Qué pasaría si todos los personajes y héroes literarios y televisivos hubiesen muerto a la vez o al menos en el mismo espacio o dimensión narrativa? ¿Qué ocurriría si Raskolnikov se encontrase con Tony Soprano y John Locke en el pueblo perdido de Twin Peaks y luego viajaran en un De Lorean hasta Fuenteovejuna? Algunas de estas respuestas, y otras similares, se materializan en los oscuros callejones de esta excepcional novela que aúna con maestría el lenguaje narrativo literario con el audiovisual (y nos descubre un nuevo concepto: el párrafo-secuencia). Y paro aquí la reseña, porque cualquier cosa que diga de más, sobre esta obra, podría considerarse como spoiler. Las series son así... 
Espero con ansia la "nueva temporada", Jordi.
Los Muertos (Jorge Carrión. Mondadori, 2010).