lunes, 14 de marzo de 2011

Botas

En invierno la mayor parte de las mujeres visten botas. Se han puesto de moda, las botas. Las hay de todo tipo: de montar a caballo, de soldado imperial, de esquimal, de esquimal pero sin pelo, katiuskas… El otro día, mirando unas botas, más bien las piernas de la persona que las llevaba, me llevé una sorpresa cuando la chica en cuestión se volvió y pude comprobar su complexión física. Me dio la impresión de que estaba alucinando. Era como si el tronco y las piernas no mantuvieran una proporción, como si fuesen dos mitades pegadas. Las botas habían conseguido estilizar la figura de la chica de alguna manera. Me vino la memoria entonces una frase de mi amigo Xen Rabanal: “lo controlan todo; lo tienen todo pensado para que consumamos”. Y, efectivamente, si las botas le quedan bien a todo el mundo: ¡compremos botas y seamos felices! Lo digo sin ironía: las botas han triunfado, han dado en el clavo, son una solución perfecta para todas; aunque, sobre todo, muy especialmente para aquéllos que, realmente, “se han puesto las botas”.