domingo, 30 de enero de 2011

Viscerales. Debut en Zamora. Pseudocrónica resacosa y poco reposada.

El día empieza a las nueve y media. Quedamos en una cafetería para desayunar y hojeamos el periódico El Adelanto, que muestra, a toda página y todo color, una entrevista en la que salimos Barrueco y yo, enfrentados, literalmente, y que da titulares como: "Estábamos hartos de la literatura de postal". 

Inmediatamente después de tomar el café y el donut, nos vamos a la emisora local de la SER para asistir a una entrevista que no se retransmite en directo. De allí a un bar y del bar a otro y otro hasta la hora de comer. Suculento almuerzo zamorano compuesto de arroz zamorana con todo el marrano sustanciando el arroz y unas dosis de chipirones. Café, copa y puro para cerrar el primer bloque del día. Las camareras del restaurante dan para un relato. Bueno, en realidad, una de ellas, porque la otra salió directamente de una película de Berlanga. Por alguna extraña razón, a mí siempre me atiende la de Berlanga. Incluso me da la impresión de que Luis Ciges está acodado en la barra. Pero cuando me fijo bien me doy cuenta de que no, que es sólo un hombre que se le parece.

Nueve de la noche. Avalón Café. Zamora. Portugal. Bastante público en el recinto. En la tarima, Kankel, Choche, Clifor, D&G y un servidor. Ambiente distendido. Lecturas varias. Con humor, con nostalgia, con rabia… Recuerdos en memoria de Ana Franco y algún conato de emoción preceden la lectura del texto de Vilas. Barrueco habla con su perro (con el de Vilas, quiero decir, porque Barrueco es más de gatos). Yo hablo a través de la pluma de Vila-Matas. Se nota, se siente, Bonilla está presente. También la Cañamares, el Bufa, Carlos Herrero, Kutxi… Y luego los poemas. Refoyo lee uno de los mejores poemas de su cosecha (y tiene muchos), en recuerdo a su abuelo. Choche, gran recitador, orador y persona inexistente estomacalmente hablando, nos deleita con su ritmo irónico y su cadencia al leer. Y luego, luego viene lo demás…

D&G no es Dolce & Gabbana. Es David González. Poeta. Sí, lo pongo con punto seguido enfático. Poeta. Enseguida se queda con la gente, que le aplaude a rabiar. Luego seguimos bebiendo y salimos a la calle, pero no para fumar; ya no fumamos. Todo es verde. Desconocemos el porqué de tanto verde hasta que miro hacia la barra y veo que lo que nos están sirviendo (muy amablemente, por cierto. Gracias) es Heineken de barril. Y todo es verde porque es el color de la esperanza, del campo, del frescor, es un color que relacionamos con los espacios abiertos, con la libertad, con la apertura de mentes anquilosadas por el polvo, el tiempo, la desinformación y el ostracismo de las capitales de provincia. Y por eso estamos de ruta con "Viscerales", porque aquí, en este libro, todo cabe, todo vale y todo se incluye. Todo, siempre y cuando sea visceral, sincero, honesto, de verdad… como las horas que pasamos ayer juntos… juntos.

3 comentarios:

Deheishe dijo...

Que gusto da leer crónicas como esta para saber que en Zamora, por lo menos de vez en cuando, pasan cosas, a toda página y a todo color.

safrika señorita dijo...

Seguro que fue una noche fantástica. Me habría encantado compartirla, eso seguro! A la próxima!

Begoña Leonardo dijo...

Estuve, aunque no con mi cuerpo mortal, que se debía a otros menesteres, pero os estuve pensando y sintiendo...
Felicidades y larga vida a las Vísceras