martes, 21 de diciembre de 2010

Y punto


Los puntos y aparte me tocan mucho las narices. Hay otras cosas que también, la voz a veces se me escapa de las manos, pero los puntos y aparte… Modero debates larguísimos entre las dos partes de mi cerebro para dilucidar si pongo punto  y aparte. No me gusta. Preferiría no hacerlo, pero en según qué narraciones se me antoja necesario. Yo nunca fui a una escuela de nada, salvo a la pública. Y a veces pienso que me gustaría tener formación en algo; como en inglés, por ejemplo: me gustaría haber tenido la oportunidad de ser bilingüe desde pequeño. Pero entonces (y quizá todavía ahora) era cuestión de dinero; era, me atrevería a decir, elitista, eso del inglés. Y me tuve que buscar la vida para aprenderlo sin aprehenderlo. Lo que me jode de todo esto es que ahora me está pasando lo mismo con los puntos y aparte. Pero, afortunadamente, eso no es una cuestión de dinero, sino de tiempo.

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