lunes, 15 de noviembre de 2010

Transeúntes del olvido, de Velpister

Brutal. Es la primera palabra que me viene a la mente tras leer (con mucho retraso) Transeúntes del Olvido, de Peter Jensen (Groenlandia, 2010). Peter se deja la vida, la mano y la saliva en estos fragmentos de prosa poética llenos de rabia y fuerza. La vida del músico, del artista, del bohemio. La derrota, el fracaso, el sabor a bilis en las comisuras de los labios, bilis reseca formada de residuos y posos de malas digestiones. Aventuras de conservatorio, amores, sexo, ginecólogos, niños. Transeúntes del olvido es un libro agridulce, con momentos emotivos y emocionantes y momentos tristes y dolorosos. Los textos de Peter son transparentes y claros, sin rodeos ni ambages, sin figuras literarias ni adornos: son puros, sin aglutinante en el óleo, ese óleo colorido y expresionista con el que nos deleita en sus cuadros.

Transeúntes del Olvido es un libro de Groenlandia. Con portada y contraportada de Luisa Fernández y con las aportaciones (prólogo y epílogo) de Vicente Muñoz Álvarez y Alfonso Xen Rabanal.


MI MICROONDAS
Tengo un microondas viejo y malo. Calienta poco y por zonas. Antes de entrar en su casa, que ya no es la mía, la de mis padres, estoy como si hubiese estado cociéndome en el microondas triste y viejo de la pequeña cocina de mi casa escasa. Allí llego algo caliente, depende de por qué parte. Ellos tienen un gran microondas, muy potente, en su casa enorme y llena de cucarachas rubias. Como sus hijos. Rubios. (Rubitos de pequeños). Todo se puede quemar en su interior. Así me voy de allí, estropeado, quemado.