lunes, 4 de octubre de 2010

Perder teorías, un reloj sin agujas.


“Perder teorías” (Seix Barral, 2010) es una suerte de apéndice de “Dublinesca” que narra un viaje de Vila-Matas a Lyon. Acudió a simposio internacional sobre novela. Pero nadie pasó a recogerle por el hotel y su estancia allí se convirtió en una constante espera. Dedicó ese tiempo a escribir una teoría general de la novela. (“Encontré cinco rasgos esenciales, irrenunciables: La “intertextualidad” (escrita así, entrecomillada)/La conexión con la alta poesía/La escritura vista como reloj que avanza/La victoria del estilo sobre la trama/La conciencia de un paisaje moral ruinoso”)

El ejemplar que he leído contiene errores de imprenta y tiene varias páginas en blanco. Pero es algo de lo que no me he preocupado durante su lectura porque, lejos de ser un problema, me ha servido para poner de mi parte y completar con la imaginación el vacío del papel sin letra, apoyando así la teoría de “Perder teorías” e interactuando, por tanto, con el concepto mismo de la metaliteratura de Vila-Matas. Toda una experiencia. ((…) no puede ser más ridícula e inverosímil la imagen de un creador –pongamos que literario- convencido de que es propietario de su inconsciente)

La narración del rocambolesco viaje a Lyon es una excusa argumental que sirve para esconder un ensayo filosófico que reflexiona sobre el concepto tiempo. La vida es una constante espera. El tiempo no avanza de manera lineal, se contiene a sí mismo a la espera del próximo suceso. Y ese misterio que no entendemos podemos sentirlo mientras escribimos. Pero al teorizar perdemos la magia de la ficción, por eso dejamos perder las teorías y seguimos escribiendo. Igual que seguimos viajando. Igual que seguimos viviendo. (“La alegría no es la conformidad alborozada con lo que ocurre en la vida, sino con el hecho de vivir”)

El tiempo no existe como tal porque todo lo que en él sucede está dentro de la espiral que forma. Creo que me he dado cuenta de todos estos asuntos mientras leía “Perder teorías”. Pero desconozco en qué momento. Quizá mientras pasaba las páginas en blanco… (“¿Y si la espera fuera la espera de otra espera? ¿Y si hubiera otra muerte después de la muerte?”) 

Todas las citas entrecomilladas pertenecen al libro “Perder Teorías" (Enrique Vila-Matas, Seix Barral, 2010)

2 comentarios:

Francis Black dijo...

¿Una teoría en tanto teoría no es también una ficción?, la práctica de la teoría es la novela que crea una ficción, la historia, pero la escritura de la teoría es también práctica, es decir la pierdes dos veces.

Mario dijo...

Sí, visto así, como una tautología, supongo que sí, Francis. Y digo supongo porque nunca he escrito una teoría.
Un saludo.