lunes, 27 de septiembre de 2010

Los guiones de la vida

A veces no distingo el mundo real de mi mundo creativo: voy a mandar un sms y el menú “insertar número” me dirige a la agenda. Realizó el proceso rápido, a toda prisa, y equivoco el destinatario. Pero justo antes de enviarlo me doy cuenta de mi error. Pienso en las consecuencias que ese fallo podría haber generado y a raíz de eso se me ocurre el inicio de un guión: si le mando el mensaje a la persona equivocada incluyo un nuevo personaje en la trama, un personaje que tiene implicación en el McGuffin (el sms) y que hará avanzar la historia, mi historia, hasta su desenlace. No es el mismo caso, ni mucho menos, pero recuerdo que la mujer de Cascos descubrió la vida oculta de su marido después de recibir un sms que no era, precisamente, para ella. Y los medios también supieron construir su guión… y hacer su película.

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