domingo, 19 de septiembre de 2010

El día que fui abducido

Una nave espacial con matrícula de León aterrizó en Madrid el pasado sábado. Vicente Muñoz y Julia Velázquez a los mandos, consiguieron aparcar en una zona bastante céntrica, cosa difícil a esas horas de la tarde. Desde allí la tripulación y algunos pasajeros se dirigieron a Los Jacintos, un local muy especial que algunos tildan de mágico. Se rumorea que sus sótanos esconden una bolsa de energía. Pero ésa es otra historia… Entre los pasajeros se encontraban unos alienígenas muy enrollados. Casi de la familia (Más info, aquí) Así da gusto ser abducido. Después, todos juntos, como si de una procesión marciana se tratase, nos dirigimos al planeta “El Chino” para aprovisionarnos de combustible de cebada. Un peculiar concierto dio paso a la lectura de textos marcianos. Fue entonces cuando se produjo la aparición, el milagro, fue entonces cuando la fe superó a la ciencia: Alfonso Rabanal quien, según confesó, utilizó un agujero de gusano, se presentó por sorpresa emulando a la virgen de Lourdes. Aunque éste de virgen tiene más bien poco... Risas y jaleo. Complicidad y amistad. Unión. Todos jugando a una, a pasarlo bien, a sentir que en el mundo de la literatura, a pesar de los pesares, aún quedan reductos marcianos como el de Vinalia Trippers, donde no existe la gravedad y todas las personas pesamos lo mismo.

6 comentarios:

atrocity exhibition dijo...

abrazo
Vara

Mario dijo...

Otro para ti, Vara.

GSÚS BONILLA dijo...

eso sí que es cierto, mario, y es verdá no existe gravedad...

abrzos.

Mario dijo...

Deberíamos organizar una de éstas una vez al mes ;)

Vicente Muñoz Álvarez dijo...

fue una delicia marciana, no hay duda...

salut, bro, y gracias por todo

v

Mario dijo...

Gracias a ti, tío.
Abrazo marciano.