lunes, 16 de agosto de 2010

Un breve análisis fílmico de Origen, de Christopher Nolan

Mi experiencia: 
Esta cinta, más que una película, es una experiencia visual que ataca el cerebro del espectador. El espectador que visiona “Origen” no es un ser pasivo que absorbe imagen y sonido, sino un ente activo que recibe unos efectos similares a los del protagonista de “La naranja mecánica” cuando visiona los vídeos que le imponen en su terapia. Después de ver la película, al acostarme, tuve un sueño dentro de otro sueño. Y no sólo eso, a las cuatro de la mañana, mi pareja y yo nos despertamos a la vez, sobresaltados, como si hubiésemos despertado del mismo sueño, el de uno de los dos, compartido con el otro. No somos los únicos que hemos sufrido una experiencia onírica extraña tras visionar el filme, lo cual me lleva a preguntarme si la película ha sido estudiada para provocar ciertos efectos en el subconsciente del espectador. Nada que ver con el ejército americano, los grandes secretos de estado y las armas químicas. Sólo una experiencia personal. Que nadie se asuste.


Christopher Nolan: 
Es un explorador de las vías narrativas del cine. Sabedor de que el séptimo arte puede penetrar más allá de lo "real", busca, investiga y explora hasta convertir la pantalla en una especie de escáner, en un invento para penetrar en la mente del espectador y obligarlo a cuestionarse cosas como si la realidad que conocemos es la verdadera. He visto “Memento” unas cinco veces. Y no deja de sorprenderme. Nolan demuestra que en el cine aún no está todo inventado y que se puede jugar con un guión hasta convertirlo en algo más que un guión. Teniendo en cuenta la juventud del director, podemos pensar que es una de las grandes esperanzas del planeta cine. A ver con qué nos sorprende la próxima vez.


Concepto realidad-ficción: 
El tema no es nuevo y ha sido profundamente explorado en la literatura y el cine. Pero Nolan le da una vuelta de tuerca más hasta conseguir que el espectador, en vez de ver una película, sea capaz de visionar los sueños de otros (los personajes del filme) en una pantalla de cine. Nolan hace realidad el mundo del 1984 de Orwell, narrando de manera soberbia cómo funciona la “policía del pensamiento”. No hay nada más fuerte que una idea. Una idea implantada en el cerebro es más potente que cualquier virus. Si consigues implantar una idea en la mente de alguien jamás podrás cambiar su voluntad. Para los sistemas políticos totalitarios este concepto es la raíz del árbol del control. Si penetras en la mente de alguien y modulas su voluntad, ese alguien te pertenece. También, como apunta José Ángel Barrueco en su crítica (aquí), puede haber una notable influencia del Burroughs, uno de los primeros que plantea el concepto de “implante de ideas”.


El guión: 
Escribir un guión, cualquiera, es una tarea difícil que requiere conocer la técnica a la perfección. Escribir este guión es algo más que eso, es un proceso de ingeniería narrativa al alcance de muy pocos. Para empezar, la película cuenta el proceso de un robo, el robo de una idea. Pero, al final, el robo es lo de menos. He leído que la peli se articula en torno a cuatro tramas que se enlazan mediante un hilo conductor. No estoy de acuerdo. El aporte de esta película es que consigue hacer avanzar una trama en cuatro niveles distintos sin que, en ningún instante, cree confusión. La acción avanza en cuatro niveles espacio-temporales diferentes, pero enlazándose perfectamente dentro de una misma acción: el robo de la idea y su implante. Esto implica que los personajes puedan aparecer simultáneamente en dos o más niveles a la vez (como acciones paralelas) sin que ello signifique un retroceso argumental. Me explico: si un personaje, A, se duerme y sueña, y dentro de ese sueño sueña que sueña (valga la redundancia), la acción avanza hasta el nivel superior, el cuarto (realidad, sueño 1, sueño 2 y sueño 3), sin tener que triplicar la acción del personaje, puesto que en los niveles anteriores está dormido y no precisa que le veamos dormir (algo que, salvo para Andy Warhol, no tiene ningún interés en la narración). Por otro lado, el concepto tiempo pasa de distinta manera en los sueños que la realidad. Diez horas de sueño equivalen a cincuenta años de vida dentro del sueño, de desarrollo onírico. Y esto abre una nueva vía narrativa: cinco minutos de sueño equivalen a cinco minutos de metraje. Lo cual nos lleva a pensar en algo así como: ¿Es el cine un sueño? Este es uno de los grandes logros de este guión y de esta película.


Cómo hacer que un guión tan complejo funcione en imágenes:  
Lo primero que se necesita es un buen reparto. Di Caprio es un monstruo de la interpretación. Soberbio. Y los otros actores, en su función, no le van a la zaga. Pero para mostrar este mundo onírico en toda su extensión se necesitan también unos buenos efectos especiales y una gran realización que, a pesar de contener acción, contenga también alardes visuales más propios de un realizador japonés que de uno americano. Sirva como ejemplo el simbolismo del plano final. Un plano que debería pasar a los anales de la historia del cine.


Los personajes: 
Un guión de tal calibre precisa de unos personajes con un marcado arco dramático y un conflicto muy fuerte. En realidad todo gira en torno al personaje de Di Caprio. El mejor “extractor de ideas” del mundo. Lo es porque ha experimentado cosas que los demás no han hecho ni por asomo. Eso provoca algunos fallos en el proceso. El subconsciente de Di Caprio está lleno de fantasmas personales que aparecen para chafar la mayor parte de sus sueños y los de los demás. El subconsciente no se controla, va por libre, y es el margen de error con el que tienen que contar los “extractores de ideas”. El hecho de que la protagonista femenina, la joven arquitecta, se implique en el pasado y  en los conflictos de su compañero, hace estallar el drama y llevarlo hasta el desenlace: la solución. La película, al fin y al cabo, no deja de ser un drama. Lo difícil es equilibrarlo con todo lo demás.


Los cuatro géneros:  
La cinta aglutina de manera magistral cuatro géneros en uno. ¿Es un thriller, una peli de acción, un drama o una comedia? Es todo a la vez.


Mi pregunta: 
Después de tanta complejidad, mi pregunta es muy sencilla: ¿A cuento de qué estrenan este peliculón en pleno agosto?

4 comentarios:

Angel dijo...

con todo de acuerdo, hasta con la interrogante final, peliculón como este en verano y cuando menos va la peña al cine, a santo de qué?

abrazos mario

Anónimo dijo...

Muy buen análisis, pero una cosa no me cuadra: si el protagonista sueña dentro del sueño, sería el sueño 2, y no el sueño 3, ¿no?
Saludos
AMD

Mario dijo...

El sueño dentro del sueño 1, sería el sueño 2, y dentro del sueño 2, sería el sueño 3 :)
Saludos

Anónimo dijo...

Ok, iré a ver la película. Visto así es un poco lioso.
Saludos
AMD