martes, 10 de agosto de 2010

Se hace camino al andar: una crónica

He vivido muy deprisa. Estoy a punto de cumplir 31 años y ya se notan las entradas, y un par de canas. Creí que llegaría peor a esta edad. Mala vida y mucha juerga. Pero el médico me ha dicho que mi corazón late a menos de 60 pulsaciones por minuto, casi como el de un deportista profesional. Al parecer, quien tuvo retuvo. En resumen: que me encuentro sano y fuerte como un roble. Cuento esto porque he pasado unos días de vacaciones en los que he vivido con el espíritu. El cuerpo, la salud, es importante, pero tampoco hay que perder de vista el alma. Y yo la había dejado un poco abandonada.


Gante y Brujas son un De Lorean, una máquina del tiempo que te transporta al pasado. Una especie de paseo por el interior de una fábula. En la catedral de San Babón contemplé una de las mejores obras de arte que he visto en mi vida: el Políptico del Cordero Místico, de los hermanos Van Eyck. Ya en Bruselas me vi obligado a chapurrear mi lamentable francés para entenderme con algún francófono de esos que no hablan ni una palabra de inglés. Me he propuesto aprender francés. La vida está llena de sorpresas y nunca sabes qué es lo que vas a necesitar. Y para sorpresas la que tuve en el la capital de Europa: allí, en la Gran Place, en un espacio ocupado por miles de personas, me encontré de frente (casi nos chocamos) con uno de mis mejores amigos de la infancia, Pablo. Él estaba haciendo una ruta en bici por Europa y acababa de llegar a la ciudad. Yo estaba en la Plaza de paso, puesto que nos dirigíamos a otro lugar. Y nos cruzamos allí con toda naturalidad, como si los vectores del universo hubieran dado con una fórmula para que no pareciese una casualidad. Para mí no fue una mera casualidad. Cenamos los típicos mejillones, bebimos unas Leffe y nos fuimos a un pub irlandés a rematar la noche bruselense. Como Pablo me dijo luego: ese momento no se me olvidará en la vida.


Galicia tiene zonas muy turísticas, pero otras, como la Mariña lucense, están aún bastante vírgenes. Es un lugar perfecto para montar la tienda y descansar unos días desconectado del mundo. El calor es moderado y el agua no está tan fría como parece. He leído más a gusto que nunca, he corrido por la playa, he comido como un marqués y, para rematar la semana, hemos salido de fiesta con algunos europeos que reclutamos por el camping. Todo perfecto. Como el guión de una película con final feliz. Y a eso me refería con lo de vivir con el espíritu. Necesitaba desconectar de todo. De Internet. Del trabajo. De Madrid. Del coche. De los atascos mañaneros. De las gilipolloces del mundo del arte. Pero sigo viviendo deprisa. Nada más llegar a la Meseta ya he cogido de nuevo el ritmo. Definitivamente, me gusta la velocidad.


2 comentarios:

David R. Barrueco dijo...

Muy bonita Brujas y Gante. Saludos de otro zamorano que estuvo allí hace un par de semanas!

VELPISTER dijo...

Ya te hablé un día de las serendipias...? Es que me repito...
Galicia, allí vivo yo, te puedo contar lo que quieras, lo único que tiene bueno es el paisaje, no hay otro lugar más retrasado en el mundo.
Y es cierto, cuantas gilipolleces artísticas.
Aquí tu colega
el peter