martes, 24 de agosto de 2010

McGuffin

El viernes acudí con mi hermano al Palacio de los Deportes para ver en directo el partido de baloncesto España-Lituania. Al salir del recinto fuimos a un bar y nos comimos una ración de bravas y un par de pinchos. Llegué a casa sobre las doce y no sabía qué hacer, así que me puse a ver la tele. Estaban dando Una historia de violencia, de David Cronenberg, en la Primera. La he visto varias veces, pero, por contra de lo que pensé al principio, me la trague entera. 

-¿Qué es un McGuffin?



Un Macguffin (también MacGuffin, McGuffin o Maguffin) es un elemento de suspense que hace que los personajes avancen en la trama, pero que no tiene mayor relevancia en la trama en sí. MacGuffin es una expresión acuñada por Alfred Hitchcock y que designa a una excusa argumental que motiva a los personajes y al desarrollo de una historia, y que en realidad carece de relevancia por sí misma.
(http://es.wikipedia.org)

Una especie de McGuffin sería la narración de mi visita al Palacio de los deportes. Es intrascendente para la narración, podría cambiarla por cualquier otra cosa, pero me sirve para avanzar la trama, desarrollar lo que quiero contar y mantener la atención. Esto es un símil hiperbólico, exagerado, incluso ridículo (porque no tengo muy claro que podamos comparar un McGuffin con este elemento), pero, en cualquier caso, me vale para clarificar ideas.


Un verdadero McGuffin es el que usa Cronemberg en Una historia de violencia: en la primera secuencia vemos a dos tipos con mala pinta que salen de un motel. Se han cargado a los empleados y no sabemos el porqué, pero da la impresión de que son, simplemente, un par de asesinos. Luego vemos el pueblo donde transcurre el filme, un pueblo tranquilo del Sur. Allí vive Tom Stole (Viggo Mortensen) con su amada esposa (Maria Bello). Regentan un bar y llevan una vida apacible. Vemos que los asesinos del principio andan por el pueblo. Entran en el bar de Tom Stole para atracarlo y parece que, de paso, cargarse a todo bicho viviente. Cuando la situación se calienta, Tom Stole saca el asesino que lleva dentro y, en una acción heroica, se carga a los dos tipejos y salva a sus empleados. Estos dos personajillos mueren y no aparecen nunca más. ¿Para qué sirve entonces su presencia?

A raíz de su acción (motivada por el encuentro con la pareja de asesinos), Tom Stole se convierte en un héroe y sale en todas las televisiones. Esa exhibición pública provoca que Tom sea famoso y que la gente de su pasado dé con él. Algún personaje de su "antigua vida" va a buscarlo a su remoto pueblo. Aquí se genera una duda para el espectador: no sabemos si realmente Tom es quién dice ser. Y a partir de aquí se desarrolla la historia… de violencia.

Un MacGuffin, por tanto, es un elemento que se usa para hacer avanzar la historia. Generalmente es un objeto, (el halcón maltés en la película homónima, la maleta de Marcelus en Pulp Fiction,  la fórmula secreta en 39 escalones, el Rosebud de Ciudadano Kane), pero también puede ser un personaje, o dos, como en este caso. Mantienen el suspense y nos sirven para avanzar y desencadenar: ver lo que de verdad esconde el personaje de Stole. A partir de aquí, al forzar esta reacción del principal, la historia queda lista para desarrollarse. Cualquiera que vea la película pensará que los dos tipejos del principio van a ser importantes en la narración, quizá secundarios de lujo, pero nada más lejos de la realidad: duran diez minutos de metraje. Y cuando no sirven, mueren, dejando todo preparado para el desarrollo del personaje principal.

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