martes, 13 de julio de 2010

La última palabra

No se llevaban bien. Los viejos tiempos quedaron atrás. Él tenía un affaire con una francesa. Ella con un negro. Pero seguían viviendo juntos. Un día, ella, algo ebria, tumbada en el sofá, comenzó a pedirle favores: tráeme esto, tráeme lo otro, acércame el mando, haz la cena… Él, harto del trato, antes de coger las maletas, le dijo: “hace ya muchos años que, afortunadamente, los negros no son esclavos". Después se fue.