miércoles, 7 de julio de 2010

Gracias, fútbol

La locura, el drama, el dolor, la metafísica, los problemas laborales, la corrupción, los sindicatos, la huelga del metro, la manipulación informativa, los coches oficiales, los debates sobre el burka, el aborto y los crucifijos. Nada. Hoy, a las 20.30 horas nada de eso tendrá importancia. Ninguno de esos temas estará candente en las conversaciones de este país. Nada. Hoy, 7 de julio, día de San Fermín, la casi totalidad de la población española estará pegada al televisor durante, al menos, noventa minutos. Nada. Hoy no importa nada. Es la grandeza del fútbol, su importancia, la trascendencia de un juego que sirve para purgar nuestros problemas, para ofrecer a la masa un ocio liberador: noventa minutos de libertad sin ataduras, llenos de pasión. Nada. Eso es el fútbol. Nada. Un simple juego donde unos tíos le dan patadas a un balón. Pero también un juego que, debido a su enorme carga emotiva, se antoja absolutamente necesario; al menos de vez en cuando, como en partidos históricos, como el de hoy.

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