lunes, 7 de junio de 2010

Enjoy!

Bizarra situación. Pero gratificante. Fue la primera vez que tuve 25 centímetros en mi mano. Me refiero a la novela de David Refoyo: 25 centímetros. Hice de presentador. Me curre una especie de análisis. Le hice unas preguntas sorpresa. Pusimos un poco de música. Leímos con fuerza. Los aplausos se alargaron en el tiempo y, quizá, en el espacio. Los libros se agotaron. En la caseta había cola para las firmas. Pero, sobre todo, lo pasamos bien. Sólo estábamos jugando. Y por eso lo pasamos bien. Después de ver jugar a Nadal me he dado cuenta que lo importante no es vencer, sino divertirse jugando.