miércoles, 16 de junio de 2010

La mujer del cuadro


El guión es perfecto. Edward G. Robinson también. Bajo una estructura sencilla se esconde una gran trama. Personajes masculinos con personalidades muy marcadas y personaje femenino único con personalidad ambigua. El guión marca muy bien los actos: Un hombre casado conoce a una hermosa chica. La chica se siente sola. El hombre no quiere pecar. La chica lo debilita con sus armas. El amante de la chica les pilla en casa de ella. Los dos hombres luchan y el amante muere en el forcejeo. La ahora pareja de conveniencia esconde el cadáver. Y a partir de aquí se desarrolla un segundo acto lleno de tensión: les pillarán o no les pillarán. Y así hasta el desenlace… Tan rápido como en todas las películas de noventa minutos. Esta es una de las últimas películas de la etapa dorada del cine negro de Hollywood.

1944. Fritz Lang. International Pictures.