viernes, 12 de marzo de 2010

F1 2010. I love this game

Un flipao'de la vida jugando al F1 2009 para Wii en mi casa... ¡vaya flipao!

Me encanta la F1 porque se basa en la velocidad, porque es pura física, porque, aun desarrollándose en la tierra, pertenece al aire, porque puedo disfrutar de los aviones sin necesidad de entrar en los odiosos aeropuertos, porque es un juego tan estratégico como una partida de ajedrez, porque es un confronto entre la vida y la muerte, porque desde niño he amado el mundo del motor, los coches, las motos, la velocidad, la vida loca, porque su realización televisiva es lo más avanzado que he visto nunca, porque no tenemos certeza de que el hombre llegase a la luna, porque contiene una pulsión tensa que se escapa a nuestro raciocinio, porque en ella trabajan personas grandes, enormes, excepcionales, personas como Pedro de la Rosa, y porque, en definitiva, es el único juego, deporte, entretenimiento, en el que el hombre desafía unas cuantas leyes... de la naturaleza. 

Veo este deporte desde niño, veo este deporte antes de que Alonso hiciese la comunión, veo este deporte porque me tensa casi tanto como una thriller, porque sigo soñando con pilotar uno de esos bólidos, porque creo que he llegado a entender la naturaleza de los coches; y no sólo eso, creo que he conseguido sentirme como un coche, descomponerme en átomos y convertirme en una fuerza física, como una fuerza G o algo así, como el aire que pasa bajo los difusores, como el óxido nitroso que eleva las revoluciones.

El domingo empieza la que podría llegar a ser la mejor temporada de la historia. Volvemos al pasado, a los Lotus, a las gomas lisas, a los tanques llenos… a Schumacher. Y, ¡qué cojones!, además de todo, las carreras de coches y motos son lo mejor que te puede pasar una mañana de domingo con resaca… no te dejan cerrar los párpados.

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