miércoles, 17 de febrero de 2010

Soldados de Salamina, de Javier Cercas

Como tengo por costumbre hacer, he leído el libro antes de ver a película. Y, como suele suceder, el libro parece, a priori, bastante más sugerente que la película.
Pudiera parecer ésta una especie de novela histórica, tan de moda en la última década, pero si el lector que empieza a leer la obra lo piensa, es porque el autor ha conseguido engañarle.
Conforme avanza la trama, el lector se da cuenta de la narración no se sustenta sobre la típica estructura de novela histórica, sino que construye una ficción a partir de un relato que nadie podría, a día de hoy, y a ciencia cierta, narrar con verosimilitud.
El libro se articula en torno al fallido fusilamiento del ideólogo y fundador de la Falange, Rafael Sánchez Mazas (padre de Sánchez Ferlosio, autor de El Jarama). Mazas consigue escapar de un confuso fusilamiento que tiene lugar poco antes de que las tropas de Franco tomen Gerona. Mazas es encontrado por un soldado republicano que, tras mirarlo fijamente a los ojos, lo deja escapar (la famosa escena de la película). A partir de aquí se reconstruyen unos hechos ficcionados en los que el propio autor, Javier Cercas, se inventa un personaje para sí mismo: el de un periodista separado que aspira a ser escritor y que, como parte de su trabajo, está llevando a cabo una investigación sobre el fusilamiento de Sánchez Mazas. Roberto Bolaño o Antoni Miralles, un soldado republicano, se convierten también en personajes de ficción para estructurar y construir esta obra que, en palabras del propio autor, da pie al estilo de relato real. Y aquí viene lo más interesante de la novela: para Cercas no existe la no ficción. Todo hecho relatable pasa a formar parte del imaginario colectivo, desvirtuando su cercanía a los hechos reales. Una historia que va de boca en boca cambia cada vez que se narra, como un ente con vida propia, como un microorganismo autónomo. Y eso es Soldados de Salamina: una ficción inspirada en un hecho histórico. Pero no una novela histórica, y mucho menos una novela historicista.
Las referencias a la literatura griega y la batalla de Salamina son constantes. Cercas nos habla de los héroes, de la naturaleza humana, del drama, de la vida y de la muerte y, sobre todo, de la estupidez de la guerra, donde miembros de ambos bandos preferirían tomar algo juntos antes que matarse por unos ideales que ni entienden ni comparten.
En realidad, yo creo que en el comportamiento de un héroe hay casi siempre algo ciego, irracional, instintivo, algo que está en su naturaleza y a lo que no puede escapar.

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