jueves, 25 de febrero de 2010

El final de Perdidos


Escribo esta entrada por dos razones, a saber: ayer vi el capítulo 5 y, aparte de caspa, es lo único que tengo en la cabeza; este epígrafe me reportará muchas visitas :P

A finales de mayo veremos cuál ha sido mi márgen de error. Quien quiera compartir teorías o tenga sugerencias, que me escriba a mi correo electrónico.

Ahí va mi teoría, sintética y sin detenerse en detalles:

La isla es una representación de la Atlántida. Se mueve en coordenadas desconocidas dentro del espacio-tiempo. Es un lugar especial, distinto, con propiedades curativas. Civilizaciones ancestrales la encontraron y la poblaron. Personas especiales, con ciertos atributos, han sido elegidas para custodiarla y protegerla a lo largo de la historia. Siempre ha habido dos guardianes y, tal vez, un tercer ente (una especie de Espíritu Santo, el humo negro). Las fuerzas han de estar equilibradas, porque ni todo es blanco ni todo es negro. Jacob y su némesis (Esaú, el Hombre de negro, etc) son los dos últimos. Pero su ciclo se acaba. Y esa es la razón por la que han ido reclutando una serie de candidatos para sustituirlos (entre ellos algunos pasajeros del Oceanic). Pero la guerra entre Jacob y su némesis desencadena un cambio inaudito hasta la fecha (qué no me atrevo a decir cuál es) y la Isla se hunde, y toda la secuencia espacio-tiempo desaparece de la realidad que conocemos (lo cual no significa que no sucediese), y los pasajeros del Oceanic pasan por encima de ella en 2004, y sus vidas en “tierra firme” vuelven a confluir de la misma manera que lo hicieron en la Isla; porque todo es cíclico, todo es un bucle constante con leves variables, un juego que alguien manipula y controla desde arriba, jugando con el Universo como tablero y los seres humanos como piezas, en una multiplicidad dimensional que la mente humana desconoce... En resumen: Perdidos es un excelente compendio de metafísica articulado por medio de una compleja trama.

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