jueves, 1 de octubre de 2009

Fabulaciones

En un concierto
sentado en mi butaca
frente a la violinista
tomo conciencia
de mi sensibilidad
a la música.

Ella me ayuda
también
es un factor más,
un empujoncito

Me refiero a Ella
a la violinista
cuya cara,
cubierta por el atril,
no alcanzo a ver

Oigo el violín,
desgarrador,
y miro sus ojos,
azules,
preciosos,
y suena la cuerda,
y Ella levanta los párpados
y parece que me mira
a mí
sentado, a oscuras,
en el patio de butacas:
toca y mira
toca y mira
me mira
y yo me la imagino, a ella
guapa, culta, intelectual
preciosa...
aunque sus ojos azules
y sus brazos finos
sean todo lo que alcanzo a ver

Acaba la pieza y
Ella se levanta
y veo que no es guapa,
más bien fea
a pesar de los ojos

La magia se ha acabado,
pero ya da igual
la música tampoco suena