martes, 13 de octubre de 2009

35 ó 40

Me he dejado barba. No mi típica barba de cuatro días. No. Barba. Me he dejado barba. Hace poco cumplí treinta años. Cuando me preguntan qué tal sienta la treintena suelo contestar que cumplir años siempre sienta bien, significa estar vivo. Además, tengo la sensación de haber vivido más, 35 ó 40, tal vez.

El tiempo es una sensación orientativa, no existe como lo representamos; una hora puede resultar cortísima, si se pasa de manera entretenida, o larguísima, si en ella realizamos una actividad aburrida. El tiempo debería consumirse siempre de manera progresiva, no lineal. De esta forma, al superar cada etapa, cada año, cada década, tendremos la sensación de plenitud, que es lo que nos llena y satisface. De lo contario, alguna vez saldrá de nuestra boca el tópico de “se me ha pasado la vida sin hacer nada”.

No es el paso del tiempo lo que nos agobia, sino la vejez, el deterioro del cuerpo, la sensación de que nuestro tiempo de gloria ya pasó. Canas, arrugas, flacidez, calvicie…

Tengo una cana en la barba y agrupo mi vida en lustros para orientarme en el pasado, porque el presente intento vivirlo de manera progresiva. A veces no sé la edad que tengo. Pero para resolver el problema acudo al espejo, y me acerco.