martes, 1 de septiembre de 2009

La Admon

El otro día, caminando por los pasillos, al doblar la esquina y enfilar el corredor del ascensor, me encontré, arrinconada y temblorosa, una cría de Tiranosaurus. Primero llamé a Seguridad y, al final, por seguridad, fui yo mismo el que se encargo de sacarla de allí.

Esto no es un cuento de ciencia ficción, ni siquiera de ficción, en la Admon cualquier cosa es posible. Llegará un día, no tardando, en que los hospitales carecerán de jeringuillas y de Betadine. Pero en Admon nunca pasa nada. No nos vamos a estresar porque no haya material. No se trata de abrirle a nadie un expediente, que andan por ahí los sindis, los currantes que no curran; es, tan sólo, un problema de gestión… ¡y ya está!

Llevo el dinosaurio al Ministerio de Vivienda (porque desconozco la ubicación de el de Medio Ambiente) y me dicen que no pueden hacerse cargo de él, que la única opción es que lo apunte en las listas para el sorteo de viviendas de protección oficial del año que viene. A ver si hay suerte….