miércoles, 16 de septiembre de 2009

Coffee and cigarettes

La película (2003) parte de un exitoso corto dirigido por este director, Jim Jarmusch, en 1993 que ganó una Palma de Oro. Diez años después el director pretendió potenciar su idea, añadiendo otros 8 cortos que conformaran un largometraje. De manera individual, algunos de los cortos son pequeñas obras maestras, pero de manera colectiva el largometraje que forman, aparte de obviar que el cine es una arte dramático, se hacen, en ocasiones, largos, aburridos, vacuos e intrascendentes. Está muy bien eso de ser independiente y hacer lo que te dé la real gana, pero, de vez en cuando, hay que pensar un poco, también, en el espectador.
Lo mejor tal vez sea el elenco de actores (Bill Murray, Kate Blanchet, Iggy Pop, Tom Waits, Steve Buscemi, Roberto Benigni) y lo absurdo de sus personajes, casi tan absurdos como sus conversaciones. El trasfondo de cada historia o (ya que estamos hablando de café) el poso que deja cada historia es interesante, pero la reiteración de lo mismo y la falta de tensión dramática más allá de las que genera cada mini-historia, provocan que la última media hora se haga insoportable. A pesar de ello, el aire bukowskiano de esa américa de cafés cutres y ceniceros llenos de cigarros está perfectamente plasmada, especialmente el diálogo entre Waits e Iggy Pop, pleno de ironía y mala leche bukowskiana.
La película, al fin y al cabo, habla del café y de los cigarros. Y de la combinación de éstos. No es más que una excusa para hablar de las relaciones sociales. Una taza de café y unos cigarrillos son elementos de sociabilización, ¿quién no se reúne de vez en cuando en torno a ellos?

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