miércoles, 9 de septiembre de 2009

Cerrando el círculo

Tal vez sea yo el raro, no digo que no. Tal vez vaya de progreta y sea un retrógrado, tal vez. Es posible que la lealtad sea un valor de otra época. Quizá tenga yo, sin saberlo, ancestros sicilianos. No lo sé, la verdad, no lo sé. El caso es que mi lealtad hacia la gente que considero de mi círculo más íntimo está hecha a prueba de balas. La mayoría de la gente habla mucho, pero actúa poco. “Ese es un sinvergüenza”. Y al día siguiente ves a ambos dándose abracitos y palmaditas en la espalda mientras a ti, que te has jugado la vida por él/ella, te dejan solo, como diciendo: bueno… tú siempre estarás ahí, no tengo porqué cuidarte.

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