viernes, 14 de agosto de 2009

Del mileurismo y otras hierbas, by Claudio Rivera


Tengo dinero. Por primera vez en mi vida tengo dinero, mucho dinero. Sí, ya lo sé, soy un bohemio que escribe y hace cortos de pie evitando genuflexiones y bajadas al pilón. Pero tengo dinero, fíjate tú. Mucho dinero, oye. Cristiano Ronaldo también tiene dinero, mucho más que yo, a decir verdad, pero, en proporción, es un ciudadano más pobre. Si comparamos mi tren de vida con el suyo, él es más pobre que yo. Como decía, tengo dinero y voy a gastármelo, sin perder de vista el ahorro, las cuentas naranjas y esas cosas. Tengo dinero porque lo he ganado, unas veces con el sudor de mi frente y otras con unas dosis de astucia, pero la pasta está ahí. Plazos fijos, medios y réditos varios. Cuentas naranjas, cajas rurales y urbanas, caixas… Los bancos me llaman, pugnan, pelean por mí. Pero yo no caigo en la trampa, no: no quiero créditos ni hipotecas; tengo dinero para pagar a tocateja, para comprarme un coche, una moto, para irme de vacaciones a China, Australia o Nueva Zelanda. Tengo dinero, pasivo, dinero coherente, limpio, sin deudas que lo hinchen en beneficio de otros, un dinero que me permite mirar al futuro y tener claro que, a pesar de vivir bien, con el sudor de mi frente, a pesar de ahorrar bien, cada día mejor, no podría mantener, con vida, a un ser humano más en mi familia. Tengo dinero, sí, para viajar, para ser bohemio, para comprarme helados de Camy, sí, tengo dinero, para ser un treintañero, pero, a esa edad nuestros padres ya eran capaces de mantener varias vidas, aparte de las suyas.
Claudio Rivera

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