martes, 14 de julio de 2009

Stalker

Un hombre es conocido como un "Stalker" (Aleksandr Kajdanovsky). Su trabajo consiste en guiar y enseñar a los curiosos un lugar llamado "la zona" en donde se cree un meteorito hizo impacto y dotó a sus alrededores de increíbles poderes, como el de conceder deseos a todo el que logre ingresar. La zona se encuentra fuertemente custodiada por militares. Esta vez el Stalker deberá valerse de su ingenio para burlar a los guardias y conseguir penetrar junto a un escritor y un profesor, dos curiosos en busca de respuestas. (Reseña de El criticón)
Stalker (Andrei Tarkovski, 1979) es una obra personalísima en la que el autor, digamos que, hace lo que le da la real gana. Sus preocupaciones existenciales se despliegan en este largometraje XXL de ritmo modorro y somnoliento. El trasfondo habla de las creencias, de la ignorancia humana, de la esperanza. ¿Por qué buscamos la verdad?. No es fácil contar esto en imágenes, ni siquiera en palabras, ¿verdad?. Pues Tarkovski encuentra una buena historia como medio para hacerlo.
La película contiene diálogos altamente interesantes y transcendentales, frases que te hacen pensar, reflexionar. Pero la narración, de más de dos horas y media, es sumamente lenta, lo que provocó que cayese dormido durante la proyección y tuviera que retomarla más tarde, ya despierto. El film es recomendable, ¡ojo!, pero es duro de pelar. El director se recrea, en ocasiones, en planos generales eternos que no sirven para mucho, narrativamente hablando, y que además carecen de movimiento interno. Las metáforas visuales, especialmente el epílogo final, son acertadas y sugerentes, pero, en cualquier caso, también muy largas de duración.
A destacar el derroche interpretativo de los tres protagonistas.
Una película para ver por la mañana, con la cabeza despejada y la mente fresca, sin ideas que interfieran la narración. De otro, modo puede convertirse en soporífera.
En cualquier caso, respeto cualquier obra de Tarkovski, todo su mundo, su expresión. Yo también he intentado, a mi manera, hacer filosofía con el cine. Y es realmente difícil… que te entiendan.