miércoles, 22 de julio de 2009

4 meses, 3 semanas, 2 días


Interesante producción rumana (Cristian Mungiu, 2007) que podríamos calificar, cuando menos, de distinta. Fue galardonada con la Palma de Oro en Cannes 2007.
La narración de la historia es excelente, una historia que transcurre en Bucarest en los últimos días del comunismo, en 1987, en una sociedad arcaica donde había que hacer verdaderas locuras para salvaguardar la dignidad social. Los abortos clandestinos eran una de ellas. Una joven, acompañada de su compañera de residencia, alquila una sórdida habitación para someterse a un aborto clandestino. La chica ha mentido al matasanos: ni está de dos meses, ni tiene dinero suficiente para pagarle. Ambas amigas tendrán que hacer algo más para saldar la deuda…
La realización, que parte de una bajo presupuesto, es totalmente minimalista, los elementos están reducidos al mínimo: pocos planos, nulo ritmo, carencia de música y de elementos externos que aumenten la emoción. La cámara del director se planta en cada secuencia de manera casi fija o con un desglose de planos reducido al máximo, una visión que recuerda el estilo de Michael Haneke. La visión documental del problema obliga al espectador a mirar hasta en los momentos más cruentos y desagradables; es una lente que muestra, que te pega a la pantalla y te hace partícipe del problema, evitando que escapes de él.
Me gusta el guión y la historia, me gusta cómo el director plantea el trasfondo de la historia: el miedo. Es algo que está en el ambiente, que se palpa… hay que abortar a cualquier precio. Lo que no me entusiasma es la realización, excesivamente lenta para un filme de dos horas, excesivamente objetiva, excesivamente aburrida, en algunas fases. A mí entender, una buena película a la que tal vez la Palma de Oro le quede un poco grande.