lunes, 22 de junio de 2009

Variedades

Estaba barruntando, en mi afán por planificar, la posibilidad de incluir, todos los viernes, un post de variedades. Pero, volvemos a lo mismo, algunos días no tengo un rato (y si lo tengo no es para escribir) para apoyar tranquilamente mi culo en la piel negra de mi silla de oficina. Una silla maravillosa, pero un poco pelada por el uso, que alguien de la oficina de la entreplanta abandonó en la calle, por una cuestión estética. Cuida de mi espalda cuando me siento bien, no obstante es una silla que siempre me hace sentir bien.
Estaba pensando, también, en el tema éste de los equipos rebeldes de la F1, los grandes no quieren que la FIA y la F1 se coman el pastel ellos solitos. Yo pensaba en Ferrari, en la trascendencia de los coches rojos: desde los futuristas italianos hasta Michael Schumacher, un símbolo con mucha más trascendencia y profundidad que lo que aparenta lo material de su mecánica. Los Ferrari no llevan cambio automático. Do you like driving? La gente quiere ver los coches rojos, los pilotos quieren conducirlos. Yo soy más de Red Bull, con whisky…
Por otro lado, ya no queda mucho para las vacaciones de verano. Poca cosa, este año. Asturias, Donosti y, tal vez, aventuras por Hungría, en octubre. No sólo la crisis, ya digo, que estoy pensando en mí mismo, en mi estampa, de pie en la parte trasera de un Land Rover pick-up, en la sabana africana, el verano próximo, si Dios quiere, con una cámara de fotos y una gorra, con mis gafas de sol bicilíndricas que me recuerdan a Sete Gibernau a finales de los noventa… perdón son progresivas o no sé qué hostias, no bicilíndricas… Tengo los ojos sensibles. Repito, tengo los ojos sensibles…
Ahmadineyad, joder, mira que es difícil de escribir, mira que es dificíl de des-cribir, quería decir... tengo los ojos sensibles.
¡Buena semana!

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