lunes, 8 de junio de 2009

Inéditos, by José Ángel Barrueco

JOSÉ ANGEL BARRUECO Leer inéditos ajenos tiene sus ventajas y sus inconvenientes (que se lo digan a los editores). Para mí, el mayor engorro consiste en imprimir el texto en folios, ordenarlos y procurar que no se extravíen, ya que no los envío a encuadernar; o, peor aún, cuando ese día te faltan resmas de papel o se ha terminado el cartucho de tinta y optas por leer en pantalla. Se cansa la espalda y no tenemos la misma concentración que sentados en el sofá. Una de las ventajas de leer inéditos ajenos reside en el gozo secreto de conocer algo que el público aún desconoce, que no ha salido al mercado, que no han vestido aún con los afeites propios del libro.
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