domingo, 14 de junio de 2009

Experimentos con dedicatorias


Un amigo, resulta, me ayuda a hinchar mi vena poética. Estoy cogiéndole el tranquillo, explico. Y se lo curra, y me ayuda. Tendrían contundencia, dice, los versos, aclara. Y me pasa libros, interesantes, de poesía. Cambio de lente, abrimos el diafragma, pon la cámara en el suelo, no mostramos lo que sucede fuera de cuadro. Si vieras como ha crecido en pocos meses*. Pensamos en liarnos la manta a la cabeza sin pensar que sólo por el hecho de tratarlo la estamos ya liando. Pensamos en eventos, en unas cervecitas. Vete tú a comprar el regalo, le digo a ella, que se te da mejor, argumento. Libros, yo siempre regalo libros. De persona que escribe a otra que tal no se fomenta la lectura, se invita a conocer la literatura, adentro. Será el espíritu de superación, hace un par, de años, nunca me hubiera planteado escribir versos. Dejarte influenciar es clave, no perder tu personalidad lo es aún más. Es de agradecer. Es como si digo que David me presentó a Don. DeLillo, Don DeLillo. Tiempo después, es de agradecer.
*verso de Pablo García Casado

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