lunes, 25 de mayo de 2009

Zona libre


Si no fuera por las excelentes interpretaciones de Natalie Portman y Hanna Laszlo, ni siquiera me tomaría la molestia de reseñar esta vacua, confusa, desestructurada y aburrida película de Amos Guitai (2005).
La película comienza con un plano fijo que dura la friolera de 9 minutos, y al cual le sobran más de siete. La protagonista llora y llora porque su novio, un judío sefardí de clase alta, la ha dejado abandonada en Jerusalem. Su chófer, otra mujer, pretende deshacerse de ella, pero siente pena y se la lleva "puesta" mientras se dirige a resolver unos asuntos de dinero. Ahí se articula una historia de mujeres que comienzan una especie de road movie por las fronteras de oriente próximo y que les lleva hasta la Zona Libre de comercio, para cobrar una deuda.
Las elipsis temporales que reconstruyen las historias de cada una de las dos protagonistas, además de quedarse a medias, narrativamente hablando, no aportan nada más que una ligera sensación de mareo: los fundidos encadenados del presente mezclados con los flashbaks son un alarde que termina por quedar suelto y desestructurado, como toda la película. Otro de los factores que convierte a esta película en una narración detestable es el abuso del diálogo: es una película discursiva que huye de lo visual y hace avanzar la historia a pinceladas de voz, también sueltas y confusas.
La parte positiva, como digo, son las interpretaciones, especialmente la de esa pedazo de actriz llamada Natalie Portman que está algo más que soberbia. Una pena que sea un personaje que sólo reacciona, hasta que al final, por fin, toma una (inteligente) decisión. Digo inteligente porque gracias a su huida, la película se acaba de una maldita vez, hecho que tal vez sea lo mejor de la historia. No se la recomiendo ni a mi peor enemigo.