miércoles, 13 de mayo de 2009

Días de fútbol

Hermanamiento entre las aficiones del Zamora y del Linares (junio 2008)
Cuando llega esta época plenamente primaveral, finales de mayo y principios de junio, es cuando los domingos (con resaca o sin ella) destilan la emoción del fútbol. El fútbol, como deporte de masas, posee, a diferencia de otros juegos, una elevadísima carga emotiva. Con el fútbol puedes reír o llorar, dar saltos de alegría o acabar hundido. Es un deporte donde el gol lo es todo. Es el éxtasis. Una especie de catarsis que tantas y tantas personas usamos como evasión a los verdaderos problemas diarios. Y es que, cuando ves el telediario te das cuenta que las pocas noticias alegres se reducen casi exclusivamente a las deportivas.
Ahora llegan las finales, las fases de ascenso, de descenso… Llega la fiesta. Y es que los eventos de estas características, aunque en contadas ocasiones se empañen con violencia, no dejan de ser una celebración. No hay nada como el tercer tiempo, tomando cañas con la aficción rival.

Cuando ves un partido, aunque no tengas demasiado interés, aunque no te atraiga ninguno de los colores, siempre estableces un favorito. Nací madridista, pero los colores que más siento son los rojiblancos. El Zamora C.F se ha clasificado para una nueva fase de ascenso a Segunda A, la quinta. Será difícil, pero, independientemente del resultado, será una fiesta. Y eso es lo bonito de ser un club humilde, que, a poca ética que tengas, jamás le puedes exigir.
En situación de fiesta se encuentra también la afición del club más mítico de Europa, la del Athletic Club de Bilbao, el único club que resiste a la globalización y al estrellato jugando con futbolistas de la cantera. Después de muchos años vuelven a una final copera. Será esta noche, y mi corazón se teñirá, como siempre, de rojiblanco.
Sí, yo también escribo artículos deportivos ...